Vigilia

sweet poison

Poeta recién llegado
Un cenicero sobrecargado,
ojeras que acarician quebradizos labios,
un café sin terminar;
Segmentos de revistas palestinas,
viejo polvo sobre cuadros de "El MOMA",
lápices gastados y aún hojas vacías.
Herido por un disparo de melancolía
deja sus lágrimas encuadernadas
sobre la mesa.
Resucita el recuerdo de los valles
por los que anduvo
antes de saber andar.
Impone acapelas modernas
y se burla de la quietud
que muestra el mar.
En medio del conteo de las
ahogadas sirenas encuentra
la botella y un poema de soledad.
Graba repetidos pasos
sobre la arena en conforme dirección
hacia el horizonte de aluminio.
Lleva guardadas
todas las alabanzas antojadizas
de ser escuchadas.
Besa la luna llena
que da vida a las sombras
y las oculta a su antojo.
Crea palomas con las manos
para acercarse a la paz
y sentir su vuelo.
Expulsa los tragos de benceno
que hace tiempo
quemaron sus tejidos.
Las desmedidas burbujas de plata
sobre el lecho de agua
y las intermitentes estrellas
son los únicos testigos
de su demencia.
 
Un cenicero sobrecargado,
ojeras que acarician quebradizos labios,
un café sin terminar;
Segmentos de revistas palestinas,
viejo polvo sobre cuadros de "El MOMA",
lápices gastados y aún hojas vacías.
Herido por un disparo de melancolía
deja sus lágrimas encuadernadas
sobre la mesa.
Resucita el recuerdo de los valles
por los que anduvo
antes de saber andar.
Impone acapelas modernas
y se burla de la quietud
que muestra el mar.
En medio del conteo de las
ahogadas sirenas encuentra
la botella y un poema de soledad.
Graba repetidos pasos
sobre la arena en conforme dirección
hacia el horizonte de aluminio.
Lleva guardadas
todas las alabanzas antojadizas
de ser escuchadas.
Besa la luna llena
que da vida a las sombras
y las oculta a su antojo.
Crea palomas con las manos
para acercarse a la paz
y sentir su vuelo.
Expulsa los tragos de benceno
que hace tiempo
quemaron sus tejidos.
Las desmedidas burbujas de plata
sobre el lecho de agua
y las intermitentes estrellas
son los únicos testigos
de su demencia.

De mis poemas favoritos, Mariel. Has logrado una obra a la que no le falta nada ni le sobra, esas palabras rebuscadas para algunos pero acertadas para otros, como yo, hacen de su lectura un experiencia dificil de olvidar. No te dire cual es mi parte preferida ya que me gusta todo, todo. Un claro ejemplo de que la poesia siempre tiene algo que decir. Un beso y felicidades.
 
Un cenicero sobrecargado,
ojeras que acarician quebradizos labios,
un café sin terminar;
Segmentos de revistas palestinas,
viejo polvo sobre cuadros de "El MOMA",
lápices gastados y aún hojas vacías.
Herido por un disparo de melancolía
deja sus lágrimas encuadernadas
sobre la mesa.
Resucita el recuerdo de los valles
por los que anduvo
antes de saber andar.
Impone acapelas modernas
y se burla de la quietud
que muestra el mar.
En medio del conteo de las
ahogadas sirenas encuentra
la botella y un poema de soledad.
Graba repetidos pasos
sobre la arena en conforme dirección
hacia el horizonte de aluminio.
Lleva guardadas
todas las alabanzas antojadizas
de ser escuchadas.
Besa la luna llena
que da vida a las sombras
y las oculta a su antojo.
Crea palomas con las manos
para acercarse a la paz
y sentir su vuelo.
Expulsa los tragos de benceno
que hace tiempo
quemaron sus tejidos.
Las desmedidas burbujas de plata
sobre el lecho de agua
y las intermitentes estrellas
son los únicos testigos
de su demencia.


noches de vigilia, cuanto las estraño,
aunque aveces no quiero ni recordarlas...
solo la luna podria decir que es lo que ha sucedido
solo las estrellas podran medir la inconcincia,
de ser tan conciente en un brote de demencia
pero solo el mar podra encontrar los desenbarcos de melancolia
en la bahia de los sueños perdidos
muy buen escrito esquisita descripcion que te aconteja
te felicito sigue asi
by damian yiyo morro
 

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