Julius 1200
Poeta fiel al portal
Me interno en la vorágine
de la atestada avenida,
llevo el lenguaje de mis sueños
nube leve de mis sentidos
aumenta el vigor de mi aliento,
y si me entristece el excesivo
movimiento me apaciguo sin
lamentos. Ella es pura, su pecado
desnudo no lo es, si advierte la
codicia de miradas se viste de largo
majestuoso, se hace invisible a los
ojos.
El hombre sin una nube en su brazo,
se consume por sus debilidades por eso
se afina como el ángel visitante de las
noches y relumbra, ayuda a los harapientos
invernales que duermen en el suelo,
olvida algún entusiasmo pasajero al verlos
cubierto de harapos del basurero, mantos
de papel de diario lo cubren al desgraciado
que tirita y la nube complaciente desciende
lo cubre y protege amorosamente le deja el
pan y la leche calientes.
Qué interesa que el mundo lo ignore, lo escupa,
lo deplore...
Yo espero subir a mi hogar de flores con esa
nube nocturna que no será pasajera, ni de un
instante...
de la atestada avenida,
llevo el lenguaje de mis sueños
nube leve de mis sentidos
aumenta el vigor de mi aliento,
y si me entristece el excesivo
movimiento me apaciguo sin
lamentos. Ella es pura, su pecado
desnudo no lo es, si advierte la
codicia de miradas se viste de largo
majestuoso, se hace invisible a los
ojos.
El hombre sin una nube en su brazo,
se consume por sus debilidades por eso
se afina como el ángel visitante de las
noches y relumbra, ayuda a los harapientos
invernales que duermen en el suelo,
olvida algún entusiasmo pasajero al verlos
cubierto de harapos del basurero, mantos
de papel de diario lo cubren al desgraciado
que tirita y la nube complaciente desciende
lo cubre y protege amorosamente le deja el
pan y la leche calientes.
Qué interesa que el mundo lo ignore, lo escupa,
lo deplore...
Yo espero subir a mi hogar de flores con esa
nube nocturna que no será pasajera, ni de un
instante...
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