daniel amaya
Poeta fiel al portal
Se rompe una noche parda
bajo un paisaje tenue,
en el aliento de los ojos se acomoda
el silencio quebrado en las hojas verdes,
la luz engalana pétalos suaves,
mora y pesa el menguante
ante tanta música loable.
He de pensar en una palabra
borrada de tus labios,
como un arado labra
y los designios esconden navíos.
Mujer, solamente un traje cabe
en las espinas rigorosas,
en ti la luz no acaba
y tus piedras preciosas adornan crepúsculos ,
he de ser un guardián de bóvedas
sobrevolando con pájaros y cazando con fieras,
todo aquello que corroe mi alma , amada.
La brisa matiza las tijeras
de la lluvia declinando escrúpulos ,
la soledad se lleva rincones sin auras
hacia tumbas y caminos lejanos
allí estaré, como un ser imaginario,
invisible, retrogrado, mundano.
Amada, yo parto de muelles fantasmas,
de un lejano orbe invernado,
de allí hago votos amada,
como quien recuerda tus labios abrumados...
bajo un paisaje tenue,
en el aliento de los ojos se acomoda
el silencio quebrado en las hojas verdes,
la luz engalana pétalos suaves,
mora y pesa el menguante
ante tanta música loable.
He de pensar en una palabra
borrada de tus labios,
como un arado labra
y los designios esconden navíos.
Mujer, solamente un traje cabe
en las espinas rigorosas,
en ti la luz no acaba
y tus piedras preciosas adornan crepúsculos ,
he de ser un guardián de bóvedas
sobrevolando con pájaros y cazando con fieras,
todo aquello que corroe mi alma , amada.
La brisa matiza las tijeras
de la lluvia declinando escrúpulos ,
la soledad se lleva rincones sin auras
hacia tumbas y caminos lejanos
allí estaré, como un ser imaginario,
invisible, retrogrado, mundano.
Amada, yo parto de muelles fantasmas,
de un lejano orbe invernado,
de allí hago votos amada,
como quien recuerda tus labios abrumados...
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