José Luis Vera Vidal
MMC LIR
Entre copas llenas de nostalgia,
hojas vacías, quemadas por la luz de la lámpara,
corchos tirados de vinos añejos,
no solo por la edad si no por los versos
que han sido inspirados con ese olor a uva añeja,
benditos despojos de botellas vacías
llenas de nada, antiguas inspiradoras
de pasión y gozo,
de ternura y amor,
de odio y rencor,
de olvido y desasosiego.
Con cada trago que doy y cada verso
que escribo es dar un paso más a la historia
de su nombre,
de ese nombre que duele,
que mata y tortura,
de ese nombre que quema
porque no fue mío,
de ese nombre que hiela,
pues al mencionarle se congelaban
mis extremidades,
de ese nombre
maldito, que resuena
como campanadas,
que brilla como estrellas,
arrebatando con su luz
mi luz dejándome en las tinieblas.
En pleno descorche
la botella susurra su nombre,
la luz reflejada en la copa
me recuerda sus ojos,
el sonido de la música,
reproduce su suave voz,
¡Dios mío! su figura,
estampada en mi mente
me vuelve loco y me aterra,
por eso le matare sorbiendo a borbotones,
este vino maldito,
que embelesa la vida
y se lleva la razón,
vino maldito degustado con
penas, desazón y olvido.
hojas vacías, quemadas por la luz de la lámpara,
corchos tirados de vinos añejos,
no solo por la edad si no por los versos
que han sido inspirados con ese olor a uva añeja,
benditos despojos de botellas vacías
llenas de nada, antiguas inspiradoras
de pasión y gozo,
de ternura y amor,
de odio y rencor,
de olvido y desasosiego.
Con cada trago que doy y cada verso
que escribo es dar un paso más a la historia
de su nombre,
de ese nombre que duele,
que mata y tortura,
de ese nombre que quema
porque no fue mío,
de ese nombre que hiela,
pues al mencionarle se congelaban
mis extremidades,
de ese nombre
maldito, que resuena
como campanadas,
que brilla como estrellas,
arrebatando con su luz
mi luz dejándome en las tinieblas.
En pleno descorche
la botella susurra su nombre,
la luz reflejada en la copa
me recuerda sus ojos,
el sonido de la música,
reproduce su suave voz,
¡Dios mío! su figura,
estampada en mi mente
me vuelve loco y me aterra,
por eso le matare sorbiendo a borbotones,
este vino maldito,
que embelesa la vida
y se lleva la razón,
vino maldito degustado con
penas, desazón y olvido.