alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Vio asombrado el poeta
que un nuevo amor le llegaba
desde una tierra lejana
con la luz de la alborada
Y se postró mirando al cielo
con lágrimas en sus ojos
comprendiendo que el ocaso
era de un tiempo ya pasado
Abriendo de lleno sus brazos
cobijó aquel amor inmenso
fundiéndose en mil abrazos
y olvidando el tiempo adverso
Ya no llora aquel poeta
que una tarde se moría
desde la mañana aquella
que el amor le sonreía
que un nuevo amor le llegaba
desde una tierra lejana
con la luz de la alborada
Y se postró mirando al cielo
con lágrimas en sus ojos
comprendiendo que el ocaso
era de un tiempo ya pasado
Abriendo de lleno sus brazos
cobijó aquel amor inmenso
fundiéndose en mil abrazos
y olvidando el tiempo adverso
Ya no llora aquel poeta
que una tarde se moría
desde la mañana aquella
que el amor le sonreía