novohispano
Poeta asiduo al portal
El golpe suena... la mejilla siente, el dolor poco a poco aparece. La mano ruda golpea con gran fuerza el rostro puro y delicado; la furia lo consume... A ella el llanto.
Los niños miran y es su dolor tan amargo, que sufren desde el alma y sin cesar. La casa queda en silencio, mañana la rutina vuelve a empezar, golpe a golpe, la violencia seguirá
¡Por Dios Santo! Ni los perros a las perras muerden entre su brutalidad, como el hombre a su pareja hiere todo el tiempo y sin parar.
Los niños miran y es su dolor tan amargo, que sufren desde el alma y sin cesar. La casa queda en silencio, mañana la rutina vuelve a empezar, golpe a golpe, la violencia seguirá
¡Por Dios Santo! Ni los perros a las perras muerden entre su brutalidad, como el hombre a su pareja hiere todo el tiempo y sin parar.
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