daniel amaya
Poeta fiel al portal
Amada, siéntate y escucha
las cosas son así,
la asolación de un incendio
en las barracas del profundo
a veces no es muerte;
habría un nombre con el aura tejido,
un lienzo muerto en polvo
en el nombre del dolor.
Amada las cosas son así,
de la tumba a veces
los sueños se despolvorean,
marcando hábitos inolvidables,
sé que prefieres anidar en tus manos
el corazón que palpita desecho,
a veces funciona…
Mujer, el tiempo en mi cabello
refleja la luna vistiendo de escarcha
a las hojas atildando las sombras,
en ojos ilotas no ha de caber
extrañas siluetas que mengüen
el violeta de tu mirada,
como hechizo rapaz
a la orden de mi corazón…
Amada, a veces el canto frustrado
por el frío vuela lejos
hacía tierras cercenadas
en tus cabellos de llama oculta,
y el tifón de albor
que desenvaina tu mirada
lo revela todo en mí,
Como apostando un libro infausto
en la soledad.
las cosas son así,
la asolación de un incendio
en las barracas del profundo
a veces no es muerte;
habría un nombre con el aura tejido,
un lienzo muerto en polvo
en el nombre del dolor.
Amada las cosas son así,
de la tumba a veces
los sueños se despolvorean,
marcando hábitos inolvidables,
sé que prefieres anidar en tus manos
el corazón que palpita desecho,
a veces funciona…
Mujer, el tiempo en mi cabello
refleja la luna vistiendo de escarcha
a las hojas atildando las sombras,
en ojos ilotas no ha de caber
extrañas siluetas que mengüen
el violeta de tu mirada,
como hechizo rapaz
a la orden de mi corazón…
Amada, a veces el canto frustrado
por el frío vuela lejos
hacía tierras cercenadas
en tus cabellos de llama oculta,
y el tifón de albor
que desenvaina tu mirada
lo revela todo en mí,
Como apostando un libro infausto
en la soledad.