*Sabrina*
Una niña gris
Mis dedos
flagelan
el costado
izquierdo
de tus ansias;
Par de cuerdas
reprimiendo
instintos
carnales.
Reposan
en tono ausente,
momentos perdidos,
paredes mancilladas,
pálidos escombros.
Maldita
armonía
del gemir
mundano;
Cabezas girando,
cuerpos tatuándose.
Gotea;
lluvia
de asteroides,
resquebrajando
afinados maleficios,
en las
conjeturas
de mis
tácitas manos.
Se hacen
eternas
las notas
en el latir
de las horas
sin sombras;
Emergen avernos,
ayer reprimidos.
En
estrecha
calma;
mis ojos
esquivando
ciénagas de
imprudencia
extrema.
Lágrimas
de
violenta
secreción
recorren
mi espalda.
Lunas alquimistas
se sitúan
entre
estribos,
se
esconden
en
perennes
instantes
en la cruz
del olvido.
El tono perpetuo
del violín
impreso
entre huellas
de arena,
marcha
furioso
Suena;
Ira de erupciones,
el lascivo
encuentro
de estas
bondades
pecaminosas.
flagelan
el costado
izquierdo
de tus ansias;
Par de cuerdas
reprimiendo
instintos
carnales.
Reposan
en tono ausente,
momentos perdidos,
paredes mancilladas,
pálidos escombros.
Maldita
armonía
del gemir
mundano;
Cabezas girando,
cuerpos tatuándose.
Gotea;
lluvia
de asteroides,
resquebrajando
afinados maleficios,
en las
conjeturas
de mis
tácitas manos.
Se hacen
eternas
las notas
en el latir
de las horas
sin sombras;
Emergen avernos,
ayer reprimidos.
En
estrecha
calma;
mis ojos
esquivando
ciénagas de
imprudencia
extrema.
Lágrimas
de
violenta
secreción
recorren
mi espalda.
Lunas alquimistas
se sitúan
entre
estribos,
se
esconden
en
perennes
instantes
en la cruz
del olvido.
El tono perpetuo
del violín
impreso
entre huellas
de arena,
marcha
furioso
Suena;
Ira de erupciones,
el lascivo
encuentro
de estas
bondades
pecaminosas.
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