VISIÓN MITOLÓGICA DEL AMANECER
“Caballo sonámbulo relleno de crepúsculo”
Vicente Huidobro.
Vieja noche desconsolada
erizada como un monstruo de guirnaldas de neón
callejuelas clandestinas donde los gatos en celo
se refugian en los largos cabellos de mujer
muestrario de sabrosos apetitos y lujurias
Vieja noche desconsolada para poetas oscuros
Llegan tarde demasiado tarde las alertas silenciosas
que sólo escuchan quienes miran las estrellas
quienes madrugan en su esclavitud de soñadores vacíos
Hasta llegar a esta noche se olvidan por el camino
paraguas y camisolas de satin
Pagando un pequeño suplemento pueden encontrarse
señoras con batas gitanas que vierten desde sus ojos
los perfumes y las llamas que dicen el paraíso
Hay que atar bien el pasado con nudos de marinería
y ante lo inexorable elevarlo hasta las nubes
como una cometa tejida con cálidos besos azules
No deberíamos esperar el rugido de los leones en celo
los automóviles eléctricos pueden confundirlo con un aria de opereta
y desde las bambalinas las miradas equívocas del director
pueden hacer creer que asistimos al ofertorio de la misa
Pobre memoria la mía agostada por tantos recuerdos
que apenas sobreviven en las islas desiertas que habité
Veo el mar siempre el mar con sus rizos albiazules
que son olas desprendidas de las guirnaldas aladas de las sirenas
Veo el mar frente a otra soledad irredenta aquella de las gaviotas
mientras los coros de mujeres lozanas como arquetipos antiguos
van retirando las redes como noches desconsoladas
que traen efebos traen cariátides traen todo lo inútil que sobra
Y de pronto todo el mar se adormece al ser mirado por ella
por la que me ha abandonado en una orilla desierta
Yo me rindo también al sueño augusto
que sólo nace desde el vientre femenino
Me duermo en ella la que formaba en mis noches
los panales suculentos de las mieles sin abejas
prodigios de ignorada geometría
Ilustración: “Sueño y soledad” Giorgio de Chirico.
“Caballo sonámbulo relleno de crepúsculo”
Vicente Huidobro.
Vieja noche desconsolada
erizada como un monstruo de guirnaldas de neón
callejuelas clandestinas donde los gatos en celo
se refugian en los largos cabellos de mujer
muestrario de sabrosos apetitos y lujurias
Vieja noche desconsolada para poetas oscuros
Llegan tarde demasiado tarde las alertas silenciosas
que sólo escuchan quienes miran las estrellas
quienes madrugan en su esclavitud de soñadores vacíos
Hasta llegar a esta noche se olvidan por el camino
paraguas y camisolas de satin
Pagando un pequeño suplemento pueden encontrarse
señoras con batas gitanas que vierten desde sus ojos
los perfumes y las llamas que dicen el paraíso
Hay que atar bien el pasado con nudos de marinería
y ante lo inexorable elevarlo hasta las nubes
como una cometa tejida con cálidos besos azules
No deberíamos esperar el rugido de los leones en celo
los automóviles eléctricos pueden confundirlo con un aria de opereta
y desde las bambalinas las miradas equívocas del director
pueden hacer creer que asistimos al ofertorio de la misa
Pobre memoria la mía agostada por tantos recuerdos
que apenas sobreviven en las islas desiertas que habité
Veo el mar siempre el mar con sus rizos albiazules
que son olas desprendidas de las guirnaldas aladas de las sirenas
Veo el mar frente a otra soledad irredenta aquella de las gaviotas
mientras los coros de mujeres lozanas como arquetipos antiguos
van retirando las redes como noches desconsoladas
que traen efebos traen cariátides traen todo lo inútil que sobra
Y de pronto todo el mar se adormece al ser mirado por ella
por la que me ha abandonado en una orilla desierta
Yo me rindo también al sueño augusto
que sólo nace desde el vientre femenino
Me duermo en ella la que formaba en mis noches
los panales suculentos de las mieles sin abejas
prodigios de ignorada geometría
Ilustración: “Sueño y soledad” Giorgio de Chirico.