Ayer ví una luciérnaga sin brillo
bajar, entre secretos y cerrojos,
al codiciado valle de tus ojos
y regresar, con su lumínico castillo.
bajar, entre secretos y cerrojos,
al codiciado valle de tus ojos
y regresar, con su lumínico castillo.
Ayer en silencio he visto un grillo,
merodear, con titubeante prisa,
el cascabel danzante de tu risa
y empapar en él, su nostálgico estribillo.
merodear, con titubeante prisa,
el cascabel danzante de tu risa
y empapar en él, su nostálgico estribillo.
Yo siempre sospeché: no era sencillo
amarte, sin compartir a cada día,
todo punto de tí, que la poesia
me trajese, a mi lírico mundillo.
amarte, sin compartir a cada día,
todo punto de tí, que la poesia
me trajese, a mi lírico mundillo.
Marino Fabianesi
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