Marta En el Viento
Poeta recién llegado
¡Buenas noches! Pasa, después de todo esta es tu casa.
Hace tanto tiempo que no te veo, luces diferente.
El mismo brillo opaco y el aroma que te disfraza,
tu presencia sigue tan plena e imponente.
Tus visitas recientes me han hecho un llamado,
los recordatorios de mi vida pasada me arrastran.
Todo me retumba en el alma y hasta he llorado,
este sentimiento me derrumba y me socava,
el pensamiento me corroe el mundo que he labrado.
Las imágenes se ven más claras en tu presencia
pero noto que traes un agudo equipaje
¡Claro! Es el dolor, Soledad a veces es tu esencia,
este dolor callado que pinta en mi alma un oleaje,
esta punzada furtiva y volátil que me das,
Soledad, de tantas visitas en las que me das buen coraje.
Hoy has venido a desenmascarar mi corazón,
esta madrugada tan igual tú has llegado tan distinta,
con todo tu armamento, con tus venenos más letales,
me es imposible ignorar tus palabras que hablan en mis recuerdos.
Soledad hoy me dueles tan seco que no estoy llorando.
Hoy me impactas tanto con tu verdad que no hablo.
Me enmudece tanto que soportar, todo me sabe a tanto.
Soledad hoy me has sobrecargado de tanta realidad.
Dame tus sorbos poco a poco para poder reaccionar,
déjame ir cargando mis ataudes uno a la vez,
deja que lleguen los gusanos de cada cadaver a comer y sanar
con cada muerto que entierro enderezo este revés,
Pero, Soledad, hiéreme y agonízame sin llegarme a matar.
Marta Rincón
Hace tanto tiempo que no te veo, luces diferente.
El mismo brillo opaco y el aroma que te disfraza,
tu presencia sigue tan plena e imponente.
Tus visitas recientes me han hecho un llamado,
los recordatorios de mi vida pasada me arrastran.
Todo me retumba en el alma y hasta he llorado,
este sentimiento me derrumba y me socava,
el pensamiento me corroe el mundo que he labrado.
Las imágenes se ven más claras en tu presencia
pero noto que traes un agudo equipaje
¡Claro! Es el dolor, Soledad a veces es tu esencia,
este dolor callado que pinta en mi alma un oleaje,
esta punzada furtiva y volátil que me das,
Soledad, de tantas visitas en las que me das buen coraje.
Hoy has venido a desenmascarar mi corazón,
esta madrugada tan igual tú has llegado tan distinta,
con todo tu armamento, con tus venenos más letales,
me es imposible ignorar tus palabras que hablan en mis recuerdos.
Soledad hoy me dueles tan seco que no estoy llorando.
Hoy me impactas tanto con tu verdad que no hablo.
Me enmudece tanto que soportar, todo me sabe a tanto.
Soledad hoy me has sobrecargado de tanta realidad.
Dame tus sorbos poco a poco para poder reaccionar,
déjame ir cargando mis ataudes uno a la vez,
deja que lleguen los gusanos de cada cadaver a comer y sanar
con cada muerto que entierro enderezo este revés,
Pero, Soledad, hiéreme y agonízame sin llegarme a matar.
Marta Rincón