Rup
Poeta fiel al portal
Visitas de infancia
Esta noche iré como si fuera otoño
saltando por todos los sepulcros, con los ojos celestes
otra vez, por el camino pérfido que lleva a tu castillo
donde no hay padres, ni cortes, ni leyes, ni gusanos
que callen nuestra insolencia, sólo estarán nuestros
ojos oscuros, infantes y gigantes, soberbios, tiránicos
dulces desgastándonos la dermis flamenca
Y esa misma noche, como en cualquier noche,
tendremos que estremecer la ingenuidad de nuestros
días azules. Habrá que culminar los imperios subversivos
de nuestras vidas bárbaras, y te diré: ¡Ríndete mujer, saca
de de mi infértil corazón tus tropas tristes y salvajes, que
esta noche habré de tocar la flauta de los últimos días!
Y tú, con la hierba rojiza de tus labios de sur, con el sigilo
de tus cabellos y tu voz de muchedumbre encendida,
fermentaras las cavernas mías, me arrebataras las
bebidas polares, y acallaras mi quejido y llanto de niña
valiente.
Y te harás tan semejante a las tormentas que me hieren
y que yo mas amo, me guardaras tan pequeña en tu
bolsillo de pecho, serena, la nobleza te desparpajare
hasta que volvamos, hermana mía, amada mía,
gritando por las praderas los nombres floridos de
nuestras canciones de niñas místicas y febriles
Y volveré de tus tierras, a mi taciturna morada
con la luna de estío, llorando, quizá sola, con la
brisa del amor sucumbiendo y transitando por entre
mis pies, me tirara, me arrastrara por el cemento
verde, me herirá en el mármol negro de la noche
y yo moribunda, loca, como quien ha amado solo
el mar, me resbalare por sobre la ánfora que
reviste mis segundos de agua, y me sentare,
y querida, te llorare.
Esta noche iré como si fuera otoño
saltando por todos los sepulcros, con los ojos celestes
otra vez, por el camino pérfido que lleva a tu castillo
donde no hay padres, ni cortes, ni leyes, ni gusanos
que callen nuestra insolencia, sólo estarán nuestros
ojos oscuros, infantes y gigantes, soberbios, tiránicos
dulces desgastándonos la dermis flamenca
Y esa misma noche, como en cualquier noche,
tendremos que estremecer la ingenuidad de nuestros
días azules. Habrá que culminar los imperios subversivos
de nuestras vidas bárbaras, y te diré: ¡Ríndete mujer, saca
de de mi infértil corazón tus tropas tristes y salvajes, que
esta noche habré de tocar la flauta de los últimos días!
Y tú, con la hierba rojiza de tus labios de sur, con el sigilo
de tus cabellos y tu voz de muchedumbre encendida,
fermentaras las cavernas mías, me arrebataras las
bebidas polares, y acallaras mi quejido y llanto de niña
valiente.
Y te harás tan semejante a las tormentas que me hieren
y que yo mas amo, me guardaras tan pequeña en tu
bolsillo de pecho, serena, la nobleza te desparpajare
hasta que volvamos, hermana mía, amada mía,
gritando por las praderas los nombres floridos de
nuestras canciones de niñas místicas y febriles
Y volveré de tus tierras, a mi taciturna morada
con la luna de estío, llorando, quizá sola, con la
brisa del amor sucumbiendo y transitando por entre
mis pies, me tirara, me arrastrara por el cemento
verde, me herirá en el mármol negro de la noche
y yo moribunda, loca, como quien ha amado solo
el mar, me resbalare por sobre la ánfora que
reviste mis segundos de agua, y me sentare,
y querida, te llorare.
::!!!... "Vuelve a mí, fantasma de mis noches, vuelve a verme para que yo me encuentre" Me vino a la mente esta luz quer leí creo que en Moro ::
::... En fin, tu sabes, Aby, compañera, que me encantas al papel, te desenvuelves con una belleza que parece imposible no cegarse de la realidad, te vivo en mí je!... Como que se reunen las almas al principio, cuando se era sólo uno y todo se siente, parece y es igual en realidad... Vaya a saber que coños estoy diciendo!... El dia es lindo, esta nublado, creo que va a llover ::
:: y tú me diste en toda mi locura! ::
::...
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