Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vistes el roció de la mañana,
vistes el trino del ave grácil,
ágil y tierno, en mi ventana;
vistes el aroma agreste,
llamándome gentil.
Mirá el bramido del mar,
cual rey en su mansión,
arrogante y cantor.
¡Mirá!...en primavera,
dulces copos de nieve,
sembrados en la vereda;
¡Que armonioso queda,
el acento de mi gente!
Conjuguemos lo dos este ritmo,
fuego de la llama va creciendo,
vos y yo entrelazados; dos fuentes,
cantarina, sube la rebelde sangre,
latina, seduciéndonos en un ¡vos!.
(utilizo mi regionalismo).
vistes el trino del ave grácil,
ágil y tierno, en mi ventana;
vistes el aroma agreste,
llamándome gentil.
Mirá el bramido del mar,
cual rey en su mansión,
arrogante y cantor.
¡Mirá!...en primavera,
dulces copos de nieve,
sembrados en la vereda;
¡Que armonioso queda,
el acento de mi gente!
Conjuguemos lo dos este ritmo,
fuego de la llama va creciendo,
vos y yo entrelazados; dos fuentes,
cantarina, sube la rebelde sangre,
latina, seduciéndonos en un ¡vos!.
(utilizo mi regionalismo).
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