Pablo Alejandro
Poeta adicto al portal
Un gran sueño surgió.
Y este combatido sueño
está frente a mí
-con sus caderas perfectas-
con un silbido de deseo
que emana de su interior.
Eslabones de desdichas
se unieron para aprisionarme,
y atándome de los brazos
para que dimitiera a un encuentro.
Pero luché.
por tu voz de guitarra luché
Por esos dos carmines luché.
Porque te estaba amando combatí.
Cedieron esas cadenas
y salí contento por ti.
Implorando al cielo y a la luna
que tus ojos miel de mil flores
supieran que yo existía.
Así fue.
Tú, que te creía una quimera
entre nieblas y polvaderas,
estás dándole olor a mis sábanas
recién lavadas.
El tiempo, una sacudida
que demolió mis querencias.
Ahora pasó como el viento,
raudo.
Como una halcón peregrino
atisbando el nacimiento
de eso que llaman amor,
que te puso donde estás,
en ese catre cansado
testigo de mis batallas
-o mis derrotas-
¿Esperas mis palabras?.
¿Quieres saber porqué entorpezco el instante?.
¡Vístete!
Quiero asimilar tu presencia.
Tiempo al tiempo ¡amada mía!
pues este pasó tan rápido
que me llenó de impudicia.
Quiero llenarme de ti
y no es robándote esencia.
Quiero hospedarme en tu vida
vivir como en primaveras,
déjame cultivar de ti
algo que ni he sembrado
¡Déjame amar tu inocencia!.
Y este combatido sueño
está frente a mí
-con sus caderas perfectas-
con un silbido de deseo
que emana de su interior.
Eslabones de desdichas
se unieron para aprisionarme,
y atándome de los brazos
para que dimitiera a un encuentro.
Pero luché.
por tu voz de guitarra luché
Por esos dos carmines luché.
Porque te estaba amando combatí.
Cedieron esas cadenas
y salí contento por ti.
Implorando al cielo y a la luna
que tus ojos miel de mil flores
supieran que yo existía.
Así fue.
Tú, que te creía una quimera
entre nieblas y polvaderas,
estás dándole olor a mis sábanas
recién lavadas.
El tiempo, una sacudida
que demolió mis querencias.
Ahora pasó como el viento,
raudo.
Como una halcón peregrino
atisbando el nacimiento
de eso que llaman amor,
que te puso donde estás,
en ese catre cansado
testigo de mis batallas
-o mis derrotas-
¿Esperas mis palabras?.
¿Quieres saber porqué entorpezco el instante?.
¡Vístete!
Quiero asimilar tu presencia.
Tiempo al tiempo ¡amada mía!
pues este pasó tan rápido
que me llenó de impudicia.
Quiero llenarme de ti
y no es robándote esencia.
Quiero hospedarme en tu vida
vivir como en primaveras,
déjame cultivar de ti
algo que ni he sembrado
¡Déjame amar tu inocencia!.