Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo que veo
no quiero ver,
lo que a mi país le está pasando
Yo que leo no quiero leer,
lo que en los periódicos escriben a diario:
sobre muertes, sobre asaltos, sobre el hambre,
y especialmente
sobre la discordia entre hermanos.
Yo que puedo oír no quiero escuchar
nunca más los comentarios:
que si hizo esto aquel burgués,
que si hizo esto aquel revolucionario.
Yo quiero escuchar que en mi país,
todos somos hermanos
que hay espacio para todos,
¡y que con trabajo, si podemos superarnos!.
Yo que tengo boca ya no me como el cuento,
de que si hay que acabar con el que tiene terrenos,
con el que tiene una fábrica,
porque si es catire no es bueno;
y si el odio me salpica
mantengo el pensamiento sereno.
Yo sólo quisiera, que los niños de mi tierra supieran:
que tenemos un país hermoso
bendecido por la naturaleza,
que nacimos de muchos
y que tenemos una gran historia a cuestas;
que somos fuertes, y que juntos,
podemos enfrentar lo que venga;
que la clave o la salida,
no tiene que ver con el odio
ni con llegar a ser genocidas
tiene que ver con el oprobio,
de hacer el ridículo,
de someter los sentidos,
de olvidarse los escrúpulos
o ponerle un bozal, hasta al amigo
de engañar y de pensar
que el pueblo se compra con mimos
cuando el pueblo se compra con pan,
con trabajo y con cobijo.
Ellos deben saber,
que todos tenemos mezcla de sangre en las venas:
sangre española
sangre indígena
sangre morena
que somos un pueblo de mestizos,
pero de oportunidades abiertas;
amantes de la calidez,
de la buena comida y las fiestas;
que somos creyentes y de buena fe
aunque ahora a nadie le parezca.
Yo que tengo brazos prefiero luchar,
con trabajo, honor y dignidad;
defender mi propio espacio
donde se me pueda respetar
no porque inspire miedo,
temor o fatalidad
Yo que tengo ojos y cerebro
prefiero escoger lo que ver,
y pensar, mi propio pensamiento
quiero ser madre de mis hijos
y abuela de mis nietos,
no quiero que sean copia de algún extranjero,
sea cual fuere el secreto.
Yo tengo mis propias ideas,
aunque con respeto escucho lo ajeno,
no soy de las que piensa:
pónganme donde hay, donde está lo bueno
Y aunque necesidad siempre hay,
prefiero decir: síganme los buenos.
Aunque debería decir
escúchense a sí mismos
a su conciencia, a su yo interno,
tápense las orejas,
o griten más fuerte que ellos;
apretémonos los cinturones,
que como hermanos,
todos juntos venceremos.
Esta lucha no es por pan,
esta lucha no es por dinero;
esta lucha es por poder pensar
libremente y no con miedo
miedo a que si no voy
pierdo el pan,
o pierdo el empleo
Pero perder la capacidad de pensar,
y de honesta y libremente actuar,
no es lo que para mi deseo.
Vivamos todos en paz,
que somos hermanos primero
lo que a mi país le está pasando
Yo que leo no quiero leer,
lo que en los periódicos escriben a diario:
sobre muertes, sobre asaltos, sobre el hambre,
y especialmente
sobre la discordia entre hermanos.
Yo que puedo oír no quiero escuchar
nunca más los comentarios:
que si hizo esto aquel burgués,
que si hizo esto aquel revolucionario.
Yo quiero escuchar que en mi país,
todos somos hermanos
que hay espacio para todos,
¡y que con trabajo, si podemos superarnos!.
Yo que tengo boca ya no me como el cuento,
de que si hay que acabar con el que tiene terrenos,
con el que tiene una fábrica,
porque si es catire no es bueno;
y si el odio me salpica
mantengo el pensamiento sereno.
Yo sólo quisiera, que los niños de mi tierra supieran:
que tenemos un país hermoso
bendecido por la naturaleza,
que nacimos de muchos
y que tenemos una gran historia a cuestas;
que somos fuertes, y que juntos,
podemos enfrentar lo que venga;
que la clave o la salida,
no tiene que ver con el odio
ni con llegar a ser genocidas
tiene que ver con el oprobio,
de hacer el ridículo,
de someter los sentidos,
de olvidarse los escrúpulos
o ponerle un bozal, hasta al amigo
de engañar y de pensar
que el pueblo se compra con mimos
cuando el pueblo se compra con pan,
con trabajo y con cobijo.
Ellos deben saber,
que todos tenemos mezcla de sangre en las venas:
sangre española
sangre indígena
sangre morena
que somos un pueblo de mestizos,
pero de oportunidades abiertas;
amantes de la calidez,
de la buena comida y las fiestas;
que somos creyentes y de buena fe
aunque ahora a nadie le parezca.
Yo que tengo brazos prefiero luchar,
con trabajo, honor y dignidad;
defender mi propio espacio
donde se me pueda respetar
no porque inspire miedo,
temor o fatalidad
Yo que tengo ojos y cerebro
prefiero escoger lo que ver,
y pensar, mi propio pensamiento
quiero ser madre de mis hijos
y abuela de mis nietos,
no quiero que sean copia de algún extranjero,
sea cual fuere el secreto.
Yo tengo mis propias ideas,
aunque con respeto escucho lo ajeno,
no soy de las que piensa:
pónganme donde hay, donde está lo bueno
Y aunque necesidad siempre hay,
prefiero decir: síganme los buenos.
Aunque debería decir
escúchense a sí mismos
a su conciencia, a su yo interno,
tápense las orejas,
o griten más fuerte que ellos;
apretémonos los cinturones,
que como hermanos,
todos juntos venceremos.
Esta lucha no es por pan,
esta lucha no es por dinero;
esta lucha es por poder pensar
libremente y no con miedo
miedo a que si no voy
pierdo el pan,
o pierdo el empleo
Pero perder la capacidad de pensar,
y de honesta y libremente actuar,
no es lo que para mi deseo.
Vivamos todos en paz,
que somos hermanos primero
::