Ahogada en lo profundo de la adversidad;
Sorprendida de lo puntual que puede ser la casualidad;
Malhumorada de lo aburrido que se torna la realidad;
Vencida por el rompecabezas de la complejidad;
Por la irresistible vanidad, vencida;
Por la retórica del romance, dormida;
Por las promesas del amor, distraída,
Por la ilusión de la magia, enceguecida;
Enfurecida por las injustificadas tardanzas de costumbre;
Desquiciada por la inmensidad de la incertidumbre;
Dolida por permitir ser tratada como legumbre;
Molesta conmigo misma por soportar tanta pesadumbre;
Por las ingenuas excusas, insultada;
Por las desenfrenadas pasiones, usada;
Por el basto repertorio de insultos, abatida;
Por la colección de infidelidad, traicionada;
Herida por la ausencia y la notoria dejadez;
Estresada por la infinita y ensayada estupidez;
Decepcionada por no recibir lo que esperaba, tal vez;
Maltratada por la partida del tiempo y la iniciada vejez;
Por el inseguro destino, engañada;
Por las creíbles mentiras, abrumada;
Por el constante perdón, sentenciada;
Por tanto luchar sin razón, agotada.
Sorprendida de lo puntual que puede ser la casualidad;
Malhumorada de lo aburrido que se torna la realidad;
Vencida por el rompecabezas de la complejidad;
Por la irresistible vanidad, vencida;
Por la retórica del romance, dormida;
Por las promesas del amor, distraída,
Por la ilusión de la magia, enceguecida;
Enfurecida por las injustificadas tardanzas de costumbre;
Desquiciada por la inmensidad de la incertidumbre;
Dolida por permitir ser tratada como legumbre;
Molesta conmigo misma por soportar tanta pesadumbre;
Por las ingenuas excusas, insultada;
Por las desenfrenadas pasiones, usada;
Por el basto repertorio de insultos, abatida;
Por la colección de infidelidad, traicionada;
Herida por la ausencia y la notoria dejadez;
Estresada por la infinita y ensayada estupidez;
Decepcionada por no recibir lo que esperaba, tal vez;
Maltratada por la partida del tiempo y la iniciada vejez;
Por el inseguro destino, engañada;
Por las creíbles mentiras, abrumada;
Por el constante perdón, sentenciada;
Por tanto luchar sin razón, agotada.