Romeo Sebastian Bellini
Poeta recién llegado
Vives el presentir tal turbación
que remienda y exalta sus oídos.
Vives el escuchar murallas de palabras
y en memoria sus deseos.
Vives en la inspiración de la rivera
en la soledad interior de su voz.
Vives en el recuerdo inconciente
y en su secreto vientre de su amor.
¡Vives pensando que será!
Si bramase la esfera voladora del jamás.
Vives y no encuentras el arpa
ni su estrella que cabalga en el mar.
Vives oculto en su absurdo e insólito cariño,
gigante sosiego de ansiedad.
Vives calado sumergido
y el clamor agita tu esotérico destino.
Vives en el azul blanco medroso de su existencia,
a lo que tú llamas la savia sustancia del poeta.
Vives lánguido extenuado del azar,
cogiendo flores de polvo, ídolo sin lengua, hélice de mar.
que remienda y exalta sus oídos.
Vives el escuchar murallas de palabras
y en memoria sus deseos.
Vives en la inspiración de la rivera
en la soledad interior de su voz.
Vives en el recuerdo inconciente
y en su secreto vientre de su amor.
¡Vives pensando que será!
Si bramase la esfera voladora del jamás.
Vives y no encuentras el arpa
ni su estrella que cabalga en el mar.
Vives oculto en su absurdo e insólito cariño,
gigante sosiego de ansiedad.
Vives calado sumergido
y el clamor agita tu esotérico destino.
Vives en el azul blanco medroso de su existencia,
a lo que tú llamas la savia sustancia del poeta.
Vives lánguido extenuado del azar,
cogiendo flores de polvo, ídolo sin lengua, hélice de mar.