Viviendo El Tiempo

ONICE

Poeta fiel al portal
relojes.jpg

Masticando el tiempo, el imperio
agridulce de este espacio, tan corto,
tan largo... me retiene el pensamiento,
y mis mandíbulas roen para saciarme.
Apenas, con el jugo que mi boca sustrae
de estas intensas emociones... me alimento.


Con el tiempo que corre a pasos de bebé,
gateando por los días con lentitud,
con las hojas de los árboles cayendo
en desdén, en un laberinto rocoso,
con las hiedras trepando, alzándose sobre
su vestidura fría, la piedra... oculta,
me limita. Me ajusta al momento, a las horas
inadecuadas sin salir de su arrullo.


Esculpo como artesana, los momentos
que pasan, que no llegan, tallándolos
con el sabor de la añoranza, con los
dedos que se deslizan por los detalles
cotidianos, cálidos, que el tiempo atrapa.


Mastico el tiempo, la hiedra, los días,
con el sol del estío, laberintos rotos,
letra a letra, entre surcos y pautas que llegan,
en el eco inocuo de las horas adormecidas.
Me desafía el tiempo con su tacto.
Larga espera. Cortos trazos que a mi me llevan
a tener las mandíbulas desencajadas,
ya en desuso, con el susurro encarcelado,
que el tiempo dejó caer en este espacio
que me tienta a transportarme...
A transportarme,
a pasos agigantados.


Seguiré masticando a sabiendas que esta acidez,
podrá quedarse detenida entre sueños.
Aunque tal vez, entre mi boca, el dulce sabor
quede pegado al paladar, con el nuevo color
que el tiempo, el espacio, llene de emociones,
para hacer el tiempo mío. Nunca corto. Nunca largo.


ONICE
 
Última edición:


Masticando el tiempo, el imperio
agridulce de este espacio, tan corto,
tan largo... me retiene el pensamiento,
y mis mandíbulas roen para saciarme.
Apenas, con el jugo que mi boca sustrae
de estas intensas emociones... me alimento.


Con el tiempo que corre a pasos de bebé,
gateando por los días con lentitud,
con las hojas de los árboles cayendo
en desdén, en un laberinto rocoso,
con las hiedras trepando, alzándose sobre
su vestidura fría, la piedra... oculta,
me limita. Me ajusta al momento, a las horas
inadecuadas sin salir de su arrullo.


Esculpo como artesana, los momentos
que pasan, que no llegan, tallándolos
con el sabor de la añoranza, con los
dedos que se deslizan por los detalles
cotidianos, cálidos, que el tiempo atrapa.


Mastico el tiempo, la hiedra, los días,
con el sol del estío, laberintos rotos,
letra a letra, entre surcos y pautas que llegan,
en el eco inocuo de las horas adormecidas.
Me desafía el tiempo con su tacto.
Larga espera. Cortos trazos que a mi me llevan
a tener las mandíbulas desencajadas,
ya en desuso, con el susurro encarcelado,
que el tiempo dejó caer en este espacio
que me tienta a transportarme...
A transportarme,
a pasos agigantados.


Seguiré masticando a sabiendas que esta acidez,
podrá quedarse detenida entre sueños.
Aunque tal vez, entre mi boca, el dulce sabor
quede pegado al paladar, con el nuevo color
que el tiempo, el espacio, llene de emociones,
para hacer el tiempo mío. Nunca corto. Nunca largo.


ONICE
Muy bonito el poema, tambien es triste
Saludo
 
Masticando el tiempo, el imperio
agridulce de este espacio, tan corto,
tan largo... me retiene el pensamiento,
y mis mandíbulas roen para saciarme.
Apenas, con el jugo que mi boca sustrae
de estas intensas emociones... me alimento.


Con el tiempo que corre a pasos de bebé,
gateando por los días con lentitud,
con las hojas de los árboles cayendo
en desdén, en un laberinto rocoso,
con las hiedras trepando, alzándose sobre
su vestidura fría, la piedra... oculta,
me limita. Me ajusta al momento, a las horas
inadecuadas sin salir de su arrullo.


Esculpo como artesana, los momentos
que pasan, que no llegan, tallándolos
con el sabor de la añoranza, con los
dedos que se deslizan por los detalles
cotidianos, cálidos, que el tiempo atrapa.


Mastico el tiempo, la hiedra, los días,
con el sol del estío, laberintos rotos,
letra a letra, entre surcos y pautas que llegan,
en el eco inocuo de las horas adormecidas.
Me desafía el tiempo con su tacto.
Larga espera. Cortos trazos que a mi me llevan
a tener las mandíbulas desencajadas,
ya en desuso, con el susurro encarcelado,
que el tiempo dejó caer en este espacio
que me tienta a transportarme...
A transportarme,
a pasos agigantados.


Seguiré masticando a sabiendas que esta acidez,
podrá quedarse detenida entre sueños.
Aunque tal vez, entre mi boca, el dulce sabor
quede pegado al paladar, con el nuevo color
que el tiempo, el espacio, llene de emociones,
para hacer el tiempo mío. Nunca corto. Nunca largo.



ONICE
Muy bello poema. Un placer leerte.Lo subrayado está espléndido!
Es lo que siento, me gustan los poemas tristes ....
Cariños
Beatriz

 
Asi, El Tiempo Devora,en Un Solo Bocado De Letras O En Un Interminable Rumiar De Los Minutos, -tirando Los Instantes Por El Suelo Y Elevandolos De Nuevo, Aun Los Surcos No Escritos Y Que Se Plasman En Tintas De Color Tan Intenso Como Degradado.
De Su Sabor Recuerdo... De Su Sabor Tambien Anhelo, Como Agridulce Que Riega El Alma Misma.
...
 
El tiempo no deleita con sabores , experiencias y muchas veces nos dejan con este instintivo pensamiento de cavilar los sucesos que pasrón o los que llegarán...
saludos
 


Masticando el tiempo, el imperio
agridulce de este espacio, tan corto,
tan largo... me retiene el pensamiento,
y mis mandíbulas roen para saciarme.
Apenas, con el jugo que mi boca sustrae
de estas intensas emociones... me alimento.


Con el tiempo que corre a pasos de bebé,
gateando por los días con lentitud,
con las hojas de los árboles cayendo
en desdén, en un laberinto rocoso,
con las hiedras trepando, alzándose sobre
su vestidura fría, la piedra... oculta,
me limita. Me ajusta al momento, a las horas
inadecuadas sin salir de su arrullo.


Esculpo como artesana, los momentos
que pasan, que no llegan, tallándolos
con el sabor de la añoranza, con los
dedos que se deslizan por los detalles
cotidianos, cálidos, que el tiempo atrapa.


Mastico el tiempo, la hiedra, los días,
con el sol del estío, laberintos rotos,
letra a letra, entre surcos y pautas que llegan,
en el eco inocuo de las horas adormecidas.
Me desafía el tiempo con su tacto.
Larga espera. Cortos trazos que a mi me llevan
a tener las mandíbulas desencajadas,
ya en desuso, con el susurro encarcelado,
que el tiempo dejó caer en este espacio
que me tienta a transportarme...
A transportarme,
a pasos agigantados.


Seguiré masticando a sabiendas que esta acidez,
podrá quedarse detenida entre sueños.
Aunque tal vez, entre mi boca, el dulce sabor
quede pegado al paladar, con el nuevo color
que el tiempo, el espacio, llene de emociones,
para hacer el tiempo mío. Nunca corto. Nunca largo.


ONICE

Me encantan tus comparaciones, metáforas e imagenes. Así es el tiempo seguirá vivo aunque todo fenezca. A veces es agrio a veces dulce, me gusta como lo dices: "mastico el tiempo". Cuando te leo me identifico mucho con tu forma de pensar es como escuchar el eco de mis pensamientos en tus letras...
Hablas de colores, texturas, formas, todo lo describes de una manera sublime. Mil besos y abrazos. Te quiero mucho.:::hug:::
 


Masticando el tiempo, el imperio
agridulce de este espacio, tan corto,
tan largo... me retiene el pensamiento,
y mis mandíbulas roen para saciarme.
Apenas, con el jugo que mi boca sustrae
de estas intensas emociones... me alimento.


Con el tiempo que corre a pasos de bebé,
gateando por los días con lentitud,
con las hojas de los árboles cayendo
en desdén, en un laberinto rocoso,
con las hiedras trepando, alzándose sobre
su vestidura fría, la piedra... oculta,
me limita. Me ajusta al momento, a las horas
inadecuadas sin salir de su arrullo.


Esculpo como artesana, los momentos
que pasan, que no llegan, tallándolos
con el sabor de la añoranza, con los
dedos que se deslizan por los detalles
cotidianos, cálidos, que el tiempo atrapa.


Mastico el tiempo, la hiedra, los días,
con el sol del estío, laberintos rotos,
letra a letra, entre surcos y pautas que llegan,
en el eco inocuo de las horas adormecidas.
Me desafía el tiempo con su tacto.
Larga espera. Cortos trazos que a mi me llevan
a tener las mandíbulas desencajadas,
ya en desuso, con el susurro encarcelado,
que el tiempo dejó caer en este espacio
que me tienta a transportarme...
A transportarme,
a pasos agigantados.


Seguiré masticando a sabiendas que esta acidez,
podrá quedarse detenida entre sueños.
Aunque tal vez, entre mi boca, el dulce sabor
quede pegado al paladar, con el nuevo color
que el tiempo, el espacio, llene de emociones,
para hacer el tiempo mío. Nunca corto. Nunca largo.


ONICE
Vivir el día a día, saboreando cada momento,
cada sensación.
Amar al tiempo cuando está entre nuestras manos.
Un placer leerte.

Besos.
 
En que espacio...queda....atrapado el tiempo"???
Me pregunto...
Excelente escrito.
Un placer pasar por tus letras.
Nejinska
 
Como se me paso ami este poema no lo entiendo, sera por el tiempo que no te veo, un abrazo y venga que quiero verte
 
gracias por pasar por este tiempo.... por este tiempo que se mastica.... que se vive.... siempre corto.... siempre largo....
un abrazo a todos.
 
relojes.jpg

Masticando el tiempo, el imperio
agridulce de este espacio, tan corto,
tan largo... me retiene el pensamiento,
y mis mandíbulas roen para saciarme.
Apenas, con el jugo que mi boca sustrae
de estas intensas emociones... me alimento.


Con el tiempo que corre a pasos de bebé,
gateando por los días con lentitud,
con las hojas de los árboles cayendo
en desdén, en un laberinto rocoso,
con las hiedras trepando, alzándose sobre
su vestidura fría, la piedra... oculta,
me limita. Me ajusta al momento, a las horas
inadecuadas sin salir de su arrullo.


Esculpo como artesana, los momentos
que pasan, que no llegan, tallándolos
con el sabor de la añoranza, con los
dedos que se deslizan por los detalles
cotidianos, cálidos, que el tiempo atrapa.


Mastico el tiempo, la hiedra, los días,
con el sol del estío, laberintos rotos,
letra a letra, entre surcos y pautas que llegan,
en el eco inocuo de las horas adormecidas.
Me desafía el tiempo con su tacto.
Larga espera. Cortos trazos que a mi me llevan
a tener las mandíbulas desencajadas,
ya en desuso, con el susurro encarcelado,
que el tiempo dejó caer en este espacio
que me tienta a transportarme...
A transportarme,
a pasos agigantados.


Seguiré masticando a sabiendas que esta acidez,
podrá quedarse detenida entre sueños.
Aunque tal vez, entre mi boca, el dulce sabor
quede pegado al paladar, con el nuevo color
que el tiempo, el espacio, llene de emociones,
para hacer el tiempo mío. Nunca corto. Nunca largo.


ONICE
Y dejará el amargo de las horas en los labios. Tiempo masticado, que uno convierte en propio, con su dulzor y su acidez. Tiempo que se escribe en versos con sabores que hallamos en el paladar. Enormes estrofas, mi enhorabuena. Saludos.
 
Engel...tu comentario es de agradecer, por haberte detenido en ese tiempo, leerlo, desgranar las letras y percibirlo de tal manera. Gracias por él animo y la sinceridad de tus palabras.
Un saludo.
 
me ha gustado mucho tu comentario Luis. El hecho de que hayas profundizado en este tiempo, y hayas desgranado lo que has percibido. Agradecida por tu tiempo.
un saludo
 
relojes.jpg

Masticando el tiempo, el imperio
agridulce de este espacio, tan corto,
tan largo... me retiene el pensamiento,
y mis mandíbulas roen para saciarme.
Apenas, con el jugo que mi boca sustrae
de estas intensas emociones... me alimento.


Con el tiempo que corre a pasos de bebé,
gateando por los días con lentitud,
con las hojas de los árboles cayendo
en desdén, en un laberinto rocoso,
con las hiedras trepando, alzándose sobre
su vestidura fría, la piedra... oculta,
me limita. Me ajusta al momento, a las horas
inadecuadas sin salir de su arrullo.


Esculpo como artesana, los momentos
que pasan, que no llegan, tallándolos
con el sabor de la añoranza, con los
dedos que se deslizan por los detalles
cotidianos, cálidos, que el tiempo atrapa.


Mastico el tiempo, la hiedra, los días,
con el sol del estío, laberintos rotos,
letra a letra, entre surcos y pautas que llegan,
en el eco inocuo de las horas adormecidas.
Me desafía el tiempo con su tacto.
Larga espera. Cortos trazos que a mi me llevan
a tener las mandíbulas desencajadas,
ya en desuso, con el susurro encarcelado,
que el tiempo dejó caer en este espacio
que me tienta a transportarme...
A transportarme,
a pasos agigantados.


Seguiré masticando a sabiendas que esta acidez,
podrá quedarse detenida entre sueños.
Aunque tal vez, entre mi boca, el dulce sabor
quede pegado al paladar, con el nuevo color
que el tiempo, el espacio, llene de emociones,
para hacer el tiempo mío. Nunca corto. Nunca largo.


ONICE
Momentos y tiempo en el hilvan de esas sensaciones que son mirador
intimo, descender a el y comprender entonces el espacio de las
emociones propias. felicidades, es como un poema tan propio
como personal. felicidades, me ha encantado leerte.
luzyabsenta
 

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