No veo niconfianza ni esperanza,
sinodesespero y mucho miedo;
tal vez seanmis ojos con lágrimas,
de habercreído que confianza habitaba.
No veoilusión ni meta ni llegada.
No veo nisiento el son de la esperanza.
No veo nicreo en el amor, que escapa;
ni creo nitengo fe en las palabras;
mas es elcorazón y el alma quienes lloran,
pues deheridas abiertas están cansadas.
No veo nideseo ya hablar ni confiar,
tal veztarde ya para poder cerrar;
tal vez dementiras envuelta en cada paso,
que ya niuna palabra risueña me hace levantar.
No veo apesar de que vista tengo;
no veo no,pues ya todo es oscuridad;
mas cuandoclaridad parecía aparecer,
la tormentade la falsedad hizo su querer.
Ya no veono, ni deseo ya ni tan siquiera sé;
ya nada meenciende ni apasiona seriamente,
pues eltemor y la duda es lo que acontece.
Ya no veo nisiento, ya nada es posible creer;
ya todo estormento y un gran desconsuelo;
nada,absolutamente nada deseo ya retener.
Ya no quierono, ni siquiera apenas siento;
mi corazónfrío y completamente cerrado,
llora sinparar por fallar y no saber hacer.
Ya no quierono, ya no deseo suspirar siquiera;
mispalabras, que ninguna intención llevan,
son tan soloexpresión de un alma rota,
que deseatan solo ser por fin detenida,
por esa muerteque, sigilosa, su mano requiera.
sinodesespero y mucho miedo;
tal vez seanmis ojos con lágrimas,
de habercreído que confianza habitaba.
No veoilusión ni meta ni llegada.
No veo nisiento el son de la esperanza.
No veo nicreo en el amor, que escapa;
ni creo nitengo fe en las palabras;
mas es elcorazón y el alma quienes lloran,
pues deheridas abiertas están cansadas.
No veo nideseo ya hablar ni confiar,
tal veztarde ya para poder cerrar;
tal vez dementiras envuelta en cada paso,
que ya niuna palabra risueña me hace levantar.
No veo apesar de que vista tengo;
no veo no,pues ya todo es oscuridad;
mas cuandoclaridad parecía aparecer,
la tormentade la falsedad hizo su querer.
Ya no veono, ni deseo ya ni tan siquiera sé;
ya nada meenciende ni apasiona seriamente,
pues eltemor y la duda es lo que acontece.
Ya no veo nisiento, ya nada es posible creer;
ya todo estormento y un gran desconsuelo;
nada,absolutamente nada deseo ya retener.
Ya no quierono, ni siquiera apenas siento;
mi corazónfrío y completamente cerrado,
llora sinparar por fallar y no saber hacer.
Ya no quierono, ya no deseo suspirar siquiera;
mispalabras, que ninguna intención llevan,
son tan soloexpresión de un alma rota,
que deseatan solo ser por fin detenida,
por esa muerteque, sigilosa, su mano requiera.