Vivo como cualquiera de mi tiempo,
con las intermitencias de la sangre
y unos cuantos divorcios en mis ojos.
Seguramente un hijo mío es huérfano
o se quedó en el vientre de su madre.
Alguna vez sacudo el polvo del recuerdo
y otras en cambio permanece oculto
en las esquinas que me atrapan los horarios.
Supongo que es costumbre de este tiempo
alternar la ceniza y las hogueras,
la transparencia y el color del aire.
Mis lecturas de instantes se ciñen a tus versos,
y no interpreto siempre
la ortografía de una imagen gris
que se cruza en mis ojos y los vence,
y no sospecho que tus ojos viven
mientras tanto un poema que te he escrito.
con las intermitencias de la sangre
y unos cuantos divorcios en mis ojos.
Seguramente un hijo mío es huérfano
o se quedó en el vientre de su madre.
Alguna vez sacudo el polvo del recuerdo
y otras en cambio permanece oculto
en las esquinas que me atrapan los horarios.
Supongo que es costumbre de este tiempo
alternar la ceniza y las hogueras,
la transparencia y el color del aire.
Mis lecturas de instantes se ciñen a tus versos,
y no interpreto siempre
la ortografía de una imagen gris
que se cruza en mis ojos y los vence,
y no sospecho que tus ojos viven
mientras tanto un poema que te he escrito.