VL.02 Ojalá vinieras ahora que florezco en el otoño

(Para ese amor que está destinado para mí desde el inicio de mi existencia,
a quien todavía no he reconocido pero que espero reconocer…)


¡Hace tanto que no nos vemos!
¡Tantos amores, tantos dolores!
El reloj de arena guarda en sus diminutos granos
nuestras lejanas existencias
y me pregunto si un día llegarás a mi calle
para juntar nuestros pies
y salpicar de huellas pares el resto de los días,
para borrar del diccionario las palabra búsqueda
y dar vida la palabra encuentro

¿Acaso llegará ese instante
cuando advierta en el fondo de tus ojos
el destino de mi esencia,
y mi oído descubra en tus latidos
el mismo ritmo de los míos?

¿O será , que esta existencia
heredó tantos desencuentros
que ya arribamos al olvido?

Ojalá vinieras ahora que florezco en el otoño
cuando los chilalos cantan entre los capulíes,
cuando los niños me parecen hojas verdes
moteando en el viento de la tarde.

Ojalá te subieras en una ola azul
y vinieras arrastrando caracoles de alegría
hasta mi playa vigilante,
entonces
el silencio envidiaría nuestra letanía de besos
y entre tantas palabras amadas
me nombrarías mía
te llamaría mío.


Ojalá llegues uno de estos días
cuando aún me alumbre la luz de la vida,
y despejes para siempre esta nostalgia
que llevo desde el génesis del alma.


Ana Cevallos Carrión
Tomado de “bosquejo de un cuento”
Loja, 15 de julio del 2015​
 
(Para ese amor que está destinado para mí desde el inicio de mi existencia,
a quien todavía no he reconocido pero que espero reconocer…)


¡Hace tanto que no nos vemos!
¡Tantos amores, tantos dolores!
El reloj de arena guarda en sus diminutos granos
nuestras lejanas existencias
y me pregunto si un día llegarás a mi calle
para juntar nuestros pies
y salpicar de huellas pares el resto de los días,
para borrar del diccionario las palabra búsqueda
y dar vida la palabra encuentro

¿Acaso llegará ese instante
cuando advierta en el fondo de tus ojos
el destino de mi esencia,
y mi oído descubra en tus latidos
el mismo ritmo de los míos?

¿O será , que esta existencia
heredó tantos desencuentros
que ya arribamos al olvido?

Ojalá vinieras ahora que florezco en el otoño
cuando los chilalos cantan entre los capulíes,
cuando los niños me parecen hojas verdes
moteando en el viento de la tarde.

Ojala te subieras en una ola azul
y vinieras arrastrando caracoles de alegría
hasta mi playa vigilante,
entonces
el silencio envidiaría nuestra letanía de besos
y entre tantas palabras amadas
me nombrarías mía
te llamaría mío.


Ojalá llegues uno de estos días
cuando aún me alumbre la luz de la vida,
y despejes para siempre esta nostalgia
que llevo desde el génesis del alma.


Ana Cevallos Carrión
Tomado de “bosquejo de un cuento”
Loja, 15 de julio del 2015​
Estoy segura de que esa alma gemela llegará porque también te busca y susurra tu nombre y en esa ola azul vendrá montado trayendo caracoles de colores para alegrar tus días y llenarlos de color.


Bello pero muy bello Ani, siempre dulce y delicada en tus entregas.

Abrazos con cariño insular!!
 
Estoy segura de que esa alma gemela llegará porque también te busca y susurra tu nombre y en esa ola azul vendrá montado trayendo caracoles de colores para alegrar tus días y llenarlos de color.


Bello pero muy bello Ani, siempre dulce y delicada en tus entregas.

Abrazos con cariño insular!!


Gracias totales, mi querida Naty, por venir a mis letras y dejarme tu huella.
Un abrazo con todo mi cariño desde mi cordillera
Ana
 
(Para ese amor que está destinado para mí desde el inicio de mi existencia,
a quien todavía no he reconocido pero que espero reconocer…)


¡Hace tanto que no nos vemos!
¡Tantos amores, tantos dolores!
El reloj de arena guarda en sus diminutos granos
nuestras lejanas existencias
y me pregunto si un día llegarás a mi calle
para juntar nuestros pies
y salpicar de huellas pares el resto de los días,
para borrar del diccionario las palabra búsqueda
y dar vida la palabra encuentro

¿Acaso llegará ese instante
cuando advierta en el fondo de tus ojos
el destino de mi esencia,
y mi oído descubra en tus latidos
el mismo ritmo de los míos?

¿O será , que esta existencia
heredó tantos desencuentros
que ya arribamos al olvido?

Ojalá vinieras ahora que florezco en el otoño
cuando los chilalos cantan entre los capulíes,
cuando los niños me parecen hojas verdes
moteando en el viento de la tarde.

Ojala te subieras en una ola azul
y vinieras arrastrando caracoles de alegría
hasta mi playa vigilante,
entonces
el silencio envidiaría nuestra letanía de besos
y entre tantas palabras amadas
me nombrarías mía
te llamaría mío.


Ojalá llegues uno de estos días
cuando aún me alumbre la luz de la vida,
y despejes para siempre esta nostalgia
que llevo desde el génesis del alma.


Ana Cevallos Carrión
Tomado de “bosquejo de un cuento”
Loja, 15 de julio del 2015​
Ese ojalá de las tres ultimas estrofas va desgranando esa disolucion de
esperanza, para que ese amor sentido se haga realidad. un paso
especial para que cuando llegue el suceso toda la melancolia
vaya a esa autoinmolacion necesaria. excelente.
me ha gustado mucho la ultima estrofa. saludos amables
de luzyabsenta
 
(Para ese amor que está destinado para mí desde el inicio de mi existencia,
a quien todavía no he reconocido pero que espero reconocer…)


¡Hace tanto que no nos vemos!
¡Tantos amores, tantos dolores!
El reloj de arena guarda en sus diminutos granos
nuestras lejanas existencias
y me pregunto si un día llegarás a mi calle
para juntar nuestros pies
y salpicar de huellas pares el resto de los días,
para borrar del diccionario las palabra búsqueda
y dar vida la palabra encuentro

¿Acaso llegará ese instante
cuando advierta en el fondo de tus ojos
el destino de mi esencia,
y mi oído descubra en tus latidos
el mismo ritmo de los míos?

¿O será , que esta existencia
heredó tantos desencuentros
que ya arribamos al olvido?

Ojalá vinieras ahora que florezco en el otoño
cuando los chilalos cantan entre los capulíes,
cuando los niños me parecen hojas verdes
moteando en el viento de la tarde.

Ojala te subieras en una ola azul
y vinieras arrastrando caracoles de alegría
hasta mi playa vigilante,
entonces
el silencio envidiaría nuestra letanía de besos
y entre tantas palabras amadas
me nombrarías mía
te llamaría mío.


Ojalá llegues uno de estos días
cuando aún me alumbre la luz de la vida,
y despejes para siempre esta nostalgia
que llevo desde el génesis del alma.


Ana Cevallos Carrión
Tomado de “bosquejo de un cuento”
Loja, 15 de julio del 2015​
Hermosos versos que reflejan una gran petición. Y seguro llegará poetisa Un placer leerte, un abrazo
 
Quien no desea que el amor llegué montado en la cresta de una ola para unir los sueños blancos y azules en una sola playa, la del corazón, realmente un maravilloso poema, felicitaciones compañera
 
(Para ese amor que está destinado para mí desde el inicio de mi existencia,
a quien todavía no he reconocido pero que espero reconocer…)


¡Hace tanto que no nos vemos!
¡Tantos amores, tantos dolores!
El reloj de arena guarda en sus diminutos granos
nuestras lejanas existencias
y me pregunto si un día llegarás a mi calle
para juntar nuestros pies
y salpicar de huellas pares el resto de los días,
para borrar del diccionario las palabra búsqueda
y dar vida la palabra encuentro

¿Acaso llegará ese instante
cuando advierta en el fondo de tus ojos
el destino de mi esencia,
y mi oído descubra en tus latidos
el mismo ritmo de los míos?

¿O será , que esta existencia
heredó tantos desencuentros
que ya arribamos al olvido?

Ojalá vinieras ahora que florezco en el otoño
cuando los chilalos cantan entre los capulíes,
cuando los niños me parecen hojas verdes
moteando en el viento de la tarde.

Ojala te subieras en una ola azul
y vinieras arrastrando caracoles de alegría
hasta mi playa vigilante,
entonces
el silencio envidiaría nuestra letanía de besos
y entre tantas palabras amadas
me nombrarías mía
te llamaría mío.


Ojalá llegues uno de estos días
cuando aún me alumbre la luz de la vida,
y despejes para siempre esta nostalgia
que llevo desde el génesis del alma.


Ana Cevallos Carrión
Tomado de “bosquejo de un cuento”
Loja, 15 de julio del 2015​

Me encanta leerte Ana, extraigas de donde sea, el te llamará mí y tu le llamarás mío.
Creo en las almas que están destinadas, como la leyenda del Hilo rojo.
Una abrazo poetisa.-
 
(Para ese amor que está destinado para mí desde el inicio de mi existencia,
a quien todavía no he reconocido pero que espero reconocer…)


¡Hace tanto que no nos vemos!
¡Tantos amores, tantos dolores!
El reloj de arena guarda en sus diminutos granos
nuestras lejanas existencias
y me pregunto si un día llegarás a mi calle
para juntar nuestros pies
y salpicar de huellas pares el resto de los días,
para borrar del diccionario las palabra búsqueda
y dar vida la palabra encuentro

¿Acaso llegará ese instante
cuando advierta en el fondo de tus ojos
el destino de mi esencia,
y mi oído descubra en tus latidos
el mismo ritmo de los míos?

¿O será , que esta existencia
heredó tantos desencuentros
que ya arribamos al olvido?

Ojalá vinieras ahora que florezco en el otoño
cuando los chilalos cantan entre los capulíes,
cuando los niños me parecen hojas verdes
moteando en el viento de la tarde.

Ojala te subieras en una ola azul
y vinieras arrastrando caracoles de alegría
hasta mi playa vigilante,
entonces
el silencio envidiaría nuestra letanía de besos
y entre tantas palabras amadas
me nombrarías mía
te llamaría mío.


Ojalá llegues uno de estos días
cuando aún me alumbre la luz de la vida,
y despejes para siempre esta nostalgia
que llevo desde el génesis del alma.


Ana Cevallos Carrión
Tomado de “bosquejo de un cuento”
Loja, 15 de julio del 2015​
Me alegra mucho conocerte con este maravilloso poema Ana. Cada uno de tus versos son exquisitos , fue un placer leer tu obra. Mis saludos mas cordiales.

Master LY
Gracias infinitas por estar presente en este espacio y dejarme tu comentario lindo.
Saludos cordiales
Ana
 
Ese ojalá de las tres ultimas estrofas va desgranando esa disolucion de
esperanza, para que ese amor sentido se haga realidad. un paso
especial para que cuando llegue el suceso toda la melancolia
vaya a esa autoinmolacion necesaria. excelente.
me ha gustado mucho la ultima estrofa. saludos amables
de luzyabsenta


Luzyabsenta
Inmenso placer el contar con tu presencia y generoso comentario en mis intentos poèticos.
Un abrazo grande, querido Maestro
Ana
 
(Para ese amor que está destinado para mí desde el inicio de mi existencia,
a quien todavía no he reconocido pero que espero reconocer…)


¡Hace tanto que no nos vemos!
¡Tantos amores, tantos dolores!
El reloj de arena guarda en sus diminutos granos
nuestras lejanas existencias
y me pregunto si un día llegarás a mi calle
para juntar nuestros pies
y salpicar de huellas pares el resto de los días,
para borrar del diccionario las palabra búsqueda
y dar vida la palabra encuentro

¿Acaso llegará ese instante
cuando advierta en el fondo de tus ojos
el destino de mi esencia,
y mi oído descubra en tus latidos
el mismo ritmo de los míos?

¿O será , que esta existencia
heredó tantos desencuentros
que ya arribamos al olvido?

Ojalá vinieras ahora que florezco en el otoño
cuando los chilalos cantan entre los capulíes,
cuando los niños me parecen hojas verdes
moteando en el viento de la tarde.

Ojala te subieras en una ola azul
y vinieras arrastrando caracoles de alegría
hasta mi playa vigilante,
entonces
el silencio envidiaría nuestra letanía de besos
y entre tantas palabras amadas
me nombrarías mía
te llamaría mío.


Ojalá llegues uno de estos días
cuando aún me alumbre la luz de la vida,
y despejes para siempre esta nostalgia
que llevo desde el génesis del alma.


Ana Cevallos Carrión
Tomado de “bosquejo de un cuento”
Loja, 15 de julio del 2015​
Dicen que el gran amor siempre llega, el que marca la diferencia, sea para bien o para mal, unas veces aparece en los primeros años, otras cuando te visten las canas, el caso es que tarde o temprano aparece, y cuando lo hace sabes que es el definitivo, aunque otros ronden la vida.
Un placer.
Abrazo poético.
 
Luzyabsenta
Inmenso placer el contar con tu presencia y generoso comentario en mis intentos poèticos.
Un abrazo grande, querido Maestro
Ana

ANA

Me agrada tu respuesta para mi comentario.Es bueno tomar iniciativa y leer nuevamente para disfrutar de
esta apreciada y sensible obra de amror. afectos de luzyabsenta
 
(Para ese amor que está destinado para mí desde el inicio de mi existencia,
a quien todavía no he reconocido pero que espero reconocer…)


¡Hace tanto que no nos vemos!
¡Tantos amores, tantos dolores!
El reloj de arena guarda en sus diminutos granos
nuestras lejanas existencias
y me pregunto si un día llegarás a mi calle
para juntar nuestros pies
y salpicar de huellas pares el resto de los días,
para borrar del diccionario las palabra búsqueda
y dar vida
a la palabra encuentro.

¿Acaso llegará ese instante
cuando advierta en el fondo de tus ojos
el destino de mi esencia,
y mi oído descubra en tus latidos
el mismo ritmo de los míos?

¿O será , que esta existencia
heredó tantos desencuentros
que ya arribamos al olvido?

Ojalá vinieras ahora que florezco en el otoño
cuando los chilalos cantan entre los capulíes,
cuando los niños me parecen hojas verdes
moteando en el viento de la tarde.


Ojala te subieras en una ola azul
y vinieras arrastrando caracoles de alegría
hasta mi playa vigilante,
entonces
el silencio envidiaría nuestra letanía de besos
y entre tantas palabras amadas
me nombrarías mía
te llamaría mío.


Ojalá llegues uno de estos días
cuando aún me alumbre la luz de la vida,
y despejes para siempre esta nostalgia
que llevo desde el génesis del alma.


Ana Cevallos Carrión
Tomado de “bosquejo de un cuento”
Loja, 15 de julio del 2015​
Un poema muy lindo, lleno de esperanza. Lo que enmarqué en azul me pareció precioso y la parte final, muy bonita.
Un gusto leerte, poetisa Ana. Saludos cordiales.
Azalea.
 
TU TEMA ELEGIDO

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(Para ese amor que está destinado para mí desde el inicio de mi existencia,
a quien todavía no he reconocido pero que espero reconocer…)


¡Hace tanto que no nos vemos!
¡Tantos amores, tantos dolores!
El reloj de arena guarda en sus diminutos granos
nuestras lejanas existencias
y me pregunto si un día llegarás a mi calle
para juntar nuestros pies
y salpicar de huellas pares el resto de los días,
para borrar del diccionario las palabra búsqueda
y dar vida la palabra encuentro

¿Acaso llegará ese instante
cuando advierta en el fondo de tus ojos
el destino de mi esencia,
y mi oído descubra en tus latidos
el mismo ritmo de los míos?

¿O será , que esta existencia
heredó tantos desencuentros
que ya arribamos al olvido?

Ojalá vinieras ahora que florezco en el otoño
cuando los chilalos cantan entre los capulíes,
cuando los niños me parecen hojas verdes
moteando en el viento de la tarde.

Ojalá te subieras en una ola azul
y vinieras arrastrando caracoles de alegría
hasta mi playa vigilante,
entonces
el silencio envidiaría nuestra letanía de besos
y entre tantas palabras amadas
me nombrarías mía
te llamaría mío.


Ojalá llegues uno de estos días
cuando aún me alumbre la luz de la vida,
y despejes para siempre esta nostalgia
que llevo desde el génesis del alma.


Ana Cevallos Carrión
Tomado de “bosquejo de un cuento”
Loja, 15 de julio del 2015​
Maravillosa obra, estimada poeta, realmente maravillosa.
Le dejo mis saludos y mi sincera admiración.
 
(Para ese amor que está destinado para mí desde el inicio de mi existencia,
a quien todavía no he reconocido pero que espero reconocer…)


¡Hace tanto que no nos vemos!
¡Tantos amores, tantos dolores!
El reloj de arena guarda en sus diminutos granos
nuestras lejanas existencias
y me pregunto si un día llegarás a mi calle
para juntar nuestros pies
y salpicar de huellas pares el resto de los días,
para borrar del diccionario las palabra búsqueda
y dar vida la palabra encuentro

¿Acaso llegará ese instante
cuando advierta en el fondo de tus ojos
el destino de mi esencia,
y mi oído descubra en tus latidos
el mismo ritmo de los míos?

¿O será , que esta existencia
heredó tantos desencuentros
que ya arribamos al olvido?

Ojalá vinieras ahora que florezco en el otoño
cuando los chilalos cantan entre los capulíes,
cuando los niños me parecen hojas verdes
moteando en el viento de la tarde.

Ojalá te subieras en una ola azul
y vinieras arrastrando caracoles de alegría
hasta mi playa vigilante,
entonces
el silencio envidiaría nuestra letanía de besos
y entre tantas palabras amadas
me nombrarías mía
te llamaría mío.


Ojalá llegues uno de estos días
cuando aún me alumbre la luz de la vida,
y despejes para siempre esta nostalgia
que llevo desde el génesis del alma.


Ana Cevallos Carrión
Tomado de “bosquejo de un cuento”
Loja, 15 de julio del 2015​
Saludos Ana bella!

Cuánto tiempo sin saber de ti y hoy te veo por los foros y vuelvo a leer tu poesía que en su melancolía guarda y dejo de esperanza, Preciosas las imágenes que nos regalas, como siempre un deleite leerte, un fuerte abrazo desde mi alma hasta la tuya.

cariños,

ligiA
 

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