Ismael López
Poeta recién llegado
A dos palmos de su hálito
las voces del hado
gritan clamando
ser rescatadas de las garras del pasado.
A veces susurros, a veces gritos…
Asoman desde el armario,
muriendo en sus oídos,
hendiéndose en su ánimo.
A veces murmullos, a veces bramidos…
Pero causantes de sus lágrimas.
Agravadas por los quejidos
de las voces abandonadas.
Y es que martirizan como alaridos
salidos de los infiernos,
El alma de la mujer,
que escondió sus fotos
por temor a los recuerdos...
(Ismael López, "Ísver")
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