Porfirio Mayo
Poeta recién llegado
Tanta veces me hundí en tu plateado rostro
A medio sol
A pleno sol
En esos tus brazos amorosos
Que recibieron siempre sin escarnio
Humano y quejumbroso
A este suspiro de los árboles
A este quejido de la madre
Niño hermoso
Si que lave en tus lágrimas mis penas
Y me acogiste siempre sin rubor
En tu regazo de hombre
Cuando brotaban de la semilla apenas
Mis tiernos pasos sin género sin nombre
Me dejaban llegar tus largos brazos
Solo hasta el lugar de pena y llanto donde
Te me escurrías como gotas de tiempo
En tus pelos confundidos con tus mejillas
Te me escurrías como gota de agua
Que resbala por las hojas de los arboles
Después de una noche lluviosa--
Y el arrullo y el canto de los vientos
Le susurraban palabras a mi aliento
Para escaparme de tus tentáculos violentos
Yo no corría
Solo lloraba en tus orillas
Quería abrazarte cual amoroso padre
Me quedaba allí como loco de alegría
De tristeza
De nada
Sólo en blanco
Mirando sin ver
A tu semilla.
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