Voces Enmascaradas

Raúl Donoso P.

Poeta que considera el portal su segunda casa
A pesar del sudor que exuda mi cuerpo,
la frialdad que lloran mis lágrimas,
estremece mi corazón cubierto de surcos inmorales
y regado de salinos anacoretas instantes.



Oscilan 30 grados en el termómetro esta tarde
y desde mi semblante la caída libre se observa en contraste
pudriendo los respiros…,
que desde mi vaho pululan entre veredas y calles,
dejando estelas de hielo,
que mis huellas se quejan desde hace un tiempo a esta parte.



Sollozos y lamentos someten estos versos,
a quedarse semidesnudo tras de esta depuesta coraza,
ungida en algún tiempo bajo un portal mientras gritaba bravuconadas,
dormitando en un somier con afiladas escamas,
dando un entretiempo a este cadáver con tú insolente llegada.



Huesudas son mis lágrimas,
rodando incandescentes y llena de pliegues,
mientras camino atolondrado sobre el pasto,
humedeciendo palabras olvidadas,
que se han dormido en el jardín de mi vetusta mirada.



Si…, a pesar del sol,
hoy me habría quedado en mi cama,
oyendo mis ladridos inhumanos y ermitaños,
surgiendo vertiginosos desde este vientre,
que hace tiempo olvido tararear melodías diáfanas,
mordiendo las voces que estrangulan la mascarada…
 
Raúl Donoso P.;2495319 dijo:
A pesar del sudor que exuda mi cuerpo,

la frialdad que lloran mis lágrimas,
estremece mi corazón cubierto de surcos inmorales
y regado de salinos anacoretas instantes.



Oscilan 30 grados en el termómetro esta tarde
y desde mi semblante la caída libre se observa en contraste
pudriendo los respiros…,
que desde mi vaho pululan entre veredas y calles,
dejando estelas de hielo,
que mis huellas se quejan desde hace un tiempo a esta parte.



Sollozos y lamentos someten estos versos,
a quedarse semidesnudo tras de esta depuesta coraza,
ungida en algún tiempo bajo un portal mientras gritaba bravuconadas,
dormitando en un somier con afiladas escamas,
dando un entretiempo a este cadáver con tú insolente llegada.



Huesudas son mis lágrimas,
rodando incandescentes y llena de pliegues,
mientras camino atolondrado sobre el pasto,
humedeciendo palabras olvidadas,
que se han dormido en el jardín de mi vetusta mirada.



Si…, a pesar del sol,
hoy me habría quedado en mi cama,
oyendo mis ladridos inhumanos y ermitaños,
surgiendo vertiginosos desde este vientre,
que hace tiempo olvido tararear melodías diáfanas,

mordiendo las voces que estrangulan la mascarada…



Un honor poder posar mis tristes ojos en
Tan bonitos, versos te dejo mi huella
 

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