Isabel Miranda de Robles
Poeta que considera el portal su segunda casa
VOCES
A la del orgullo la temo:
hay venenos que matan menos lento.
A la de la soledad buscada,
la creo;
me habla de mi misma,
de paz,
puedo dejar las ventanas abiertas
del corazon
sin temor a que entren los ladrones
de sentimientos
a urgar
por los cajones
de mis dolores
ni de mis sueños.
A la de la soledad obligada
le cierro mis oídos,
porque me habla
a ras del suelo,
porque hasta ahi quiere que me agache
para escucharla
y no me da la gana,
no me ha de ver la vida
nunca arrodillada.
La del amor solo habla
cuando es de dos,
cuando dos vías se juntan
cuando dos destinos se llaman
cuando dos cuerpos y dos almas se atraen
y con la misma intensidad se necesitan.
Y yo le creo todo lo que me diga.
La del olvido no dice nada
cuando llega
ya no se acuerda a que vino.
La de la amistad,
siempre me acompaña
aunque a veces sea consejo
que no sigo,
es un lenguaje de miradas mudas
que me descifra y descifro,
llega antes que yo a las citas,
me regaña más de lo que me felicita;
pero cree en mí,
no tengo duda.
Amistad es una sola,
aunque el tiempo
y los caminos
vayan cambiando los rostros
y los nombres
siempre es la misma.
Guarda mi sonrisa de niña,
y será o seré lagrima
frente a una tumba.
ISABEL MIRANDA DE ROBLES
A la del orgullo la temo:
hay venenos que matan menos lento.
A la de la soledad buscada,
la creo;
me habla de mi misma,
de paz,
puedo dejar las ventanas abiertas
del corazon
sin temor a que entren los ladrones
de sentimientos
a urgar
por los cajones
de mis dolores
ni de mis sueños.
A la de la soledad obligada
le cierro mis oídos,
porque me habla
a ras del suelo,
porque hasta ahi quiere que me agache
para escucharla
y no me da la gana,
no me ha de ver la vida
nunca arrodillada.
La del amor solo habla
cuando es de dos,
cuando dos vías se juntan
cuando dos destinos se llaman
cuando dos cuerpos y dos almas se atraen
y con la misma intensidad se necesitan.
Y yo le creo todo lo que me diga.
La del olvido no dice nada
cuando llega
ya no se acuerda a que vino.
La de la amistad,
siempre me acompaña
aunque a veces sea consejo
que no sigo,
es un lenguaje de miradas mudas
que me descifra y descifro,
llega antes que yo a las citas,
me regaña más de lo que me felicita;
pero cree en mí,
no tengo duda.
Amistad es una sola,
aunque el tiempo
y los caminos
vayan cambiando los rostros
y los nombres
siempre es la misma.
Guarda mi sonrisa de niña,
y será o seré lagrima
frente a una tumba.
ISABEL MIRANDA DE ROBLES
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