Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
El negro brillante del teclado de un piano,
una noche, al amanecer, me dijo que eras fuego.
A la derecha de las nubes, una tecla blanca me susurró un "te amo"
y aunque yo era agua, la música nunca nos apagó los sueños.
La vida se volvió salvaje, por encima del mundo, a tu lado
y de vez en cuando, todos los días, cuando duermo,
descubro que no hay más vida por vivir que la vida en la que bailo
todas las mañanas al despertar contigo, volando por tu tejado.
una noche, al amanecer, me dijo que eras fuego.
A la derecha de las nubes, una tecla blanca me susurró un "te amo"
y aunque yo era agua, la música nunca nos apagó los sueños.
La vida se volvió salvaje, por encima del mundo, a tu lado
y de vez en cuando, todos los días, cuando duermo,
descubro que no hay más vida por vivir que la vida en la que bailo
todas las mañanas al despertar contigo, volando por tu tejado.
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