En esos días en que el alma se entristece y las ilusiones languidecen, solo en esos días debemos encontrar las alas para alejarnos del suelo que hollamos y:
VOLAR
Encerrado entre cuatro paredes
que desnudan mis secretos,
una mesa fría, varios papeles
y lápices discretos,
que expresan mis miedos,
conocen mis fallidos retos
y no los cuentan,
solo los comentan
con una hoja blanca
que espera los garabatos
que dan sentido a su existencia;
propagar un mensaje,
trasmitir una idea,
cumplir un trámite
antes de llegar a la papelera.
Esa es toda su misión,
esa es la razón
de una vida marcada por el carboncillo,
residuo de las compenetradas caricias
con un lápiz desgastado, negro y amarillo,
que ha marcado sobre el blanco de su cuerpo
una intrascendente historia,
desde la perspectiva de un corazón tuerto
que no quedara en ninguna memoria,
porque hoy no tengo nada que contar,
no tengo deseos,
mis sueños no me creo,
no existen ilusiones
con las que engañar
a inexistentes lectores.
Hoy solo quiero volar,
batir mis alas
y volar,
dejar todo atrás,
ya es tiempo de volar,
volar,
y solo volar...
Encerrado entre cuatro paredes
que desnudan mis secretos,
una mesa fría, varios papeles
y lápices discretos,
que expresan mis miedos,
conocen mis fallidos retos
y no los cuentan,
solo los comentan
con una hoja blanca
que espera los garabatos
que dan sentido a su existencia;
propagar un mensaje,
trasmitir una idea,
cumplir un trámite
antes de llegar a la papelera.
Esa es toda su misión,
esa es la razón
de una vida marcada por el carboncillo,
residuo de las compenetradas caricias
con un lápiz desgastado, negro y amarillo,
que ha marcado sobre el blanco de su cuerpo
una intrascendente historia,
desde la perspectiva de un corazón tuerto
que no quedara en ninguna memoria,
porque hoy no tengo nada que contar,
no tengo deseos,
mis sueños no me creo,
no existen ilusiones
con las que engañar
a inexistentes lectores.
Hoy solo quiero volar,
batir mis alas
y volar,
dejar todo atrás,
ya es tiempo de volar,
volar,
y solo volar...