Tus manos sobre las mías
encienden constelaciones en la piel,
y cada roce tuyo
es un relámpago dulce
que estremece los bordes de mi ser.
Cuando me tocas,
el tiempo se arrodilla,
la cordura se evapora,
y el mundo se encoge
hasta caber en tu aliento.
Somos incendio sin ceniza,
llama que no conoce apagarse,
cuerpos que no se buscan:
se reconocen.
Tu piel y la mía
hablan en un idioma
que solo entienden los cuerpos desnudos
cuando se aman sin prisa,
sin culpa,
sin nombre.
Te toco
y el universo se expande.
Me tocas
y todo lo que era silencio
se convierte en música.
Aquí, contigo,
el mundo se vuelve silencio,
tu pecho, un refugio sin prisa,
y mis labios, suaves viajeros
que navegan la calma de tu piel.
Amarte
es un susurro que se vuelve tormenta,
una llama que arde sin quemar,
un fuego que consume el tiempo
y rescribe la eternidad
en cada uno de nuestros cuerpos.
-Dior
encienden constelaciones en la piel,
y cada roce tuyo
es un relámpago dulce
que estremece los bordes de mi ser.
Cuando me tocas,
el tiempo se arrodilla,
la cordura se evapora,
y el mundo se encoge
hasta caber en tu aliento.
Somos incendio sin ceniza,
llama que no conoce apagarse,
cuerpos que no se buscan:
se reconocen.
Tu piel y la mía
hablan en un idioma
que solo entienden los cuerpos desnudos
cuando se aman sin prisa,
sin culpa,
sin nombre.
Te toco
y el universo se expande.
Me tocas
y todo lo que era silencio
se convierte en música.
Aquí, contigo,
el mundo se vuelve silencio,
tu pecho, un refugio sin prisa,
y mis labios, suaves viajeros
que navegan la calma de tu piel.
Amarte
es un susurro que se vuelve tormenta,
una llama que arde sin quemar,
un fuego que consume el tiempo
y rescribe la eternidad
en cada uno de nuestros cuerpos.
-Dior