jandres valuri
Poeta recién llegado
Se enciende el tiempo de sombra
a mil caras fugaces.
Ya no soy riel de primavera
ni fantasma de nadie.
Santiago me parece una probable
tumba de voces frìas.
Jamàs supo ella
y tal vez nùnca.
La carnada de la lluvia
es una piedra màs.
Busco absorvido en el punto de ayer
mi loca rebeliòn razonable.
Como terrones de azùcar
se extinguen las pocas islas infantes.
Pureza es amor.
Es perfecto nadie.
Rincones habitan hoy màs de ayer
sus formas que no supe,
si de herencias o asesinos capturaban
los sentidos.
Aquì en el volcàn
ha empezado a desnudarse
la ceniza con el fuego,
y hasta a veces
juego a la tristeza
con sonrisas de alegrìa,
juego a volver a tus pestañas
aunque nùnca sea asì.
a mil caras fugaces.
Ya no soy riel de primavera
ni fantasma de nadie.
Santiago me parece una probable
tumba de voces frìas.
Jamàs supo ella
y tal vez nùnca.
La carnada de la lluvia
es una piedra màs.
Busco absorvido en el punto de ayer
mi loca rebeliòn razonable.
Como terrones de azùcar
se extinguen las pocas islas infantes.
Pureza es amor.
Es perfecto nadie.
Rincones habitan hoy màs de ayer
sus formas que no supe,
si de herencias o asesinos capturaban
los sentidos.
Aquì en el volcàn
ha empezado a desnudarse
la ceniza con el fuego,
y hasta a veces
juego a la tristeza
con sonrisas de alegrìa,
juego a volver a tus pestañas
aunque nùnca sea asì.
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