elpoetaz
Poeta fiel al portal
Volé de tu lado,
intente abandonar mi pasado;
ocultándome en la soledad,
llorando de rabia, llorando de verdad.
En cada lágrima mía
la vida entera se me iba,
mientras la tristeza me hacia compañía;
de a poco me resignaba, al rato, te codiciaba.
Ni un segundo he dejado de pensarte,
cada minuto es un látigo flagelante
y pensar en tu amante,
es pensar en que no supe amarte.
Sigo llorando y recordando,
sigo sufriendo, también escribiendo,
creo ya estar muerto pero aun siento;
mi amor sigue ahí integro, completo.
¡Destrozado y aniquilado por un mortal!
¡Vencido y acabado por un hombre de verdad!
¡Estúpido poeta! Intento salirse de su realidad,
intento amar, creyó en amar, eso para el fue fatal.
De nada valieron sus letras,
de nada sus poemas;
ardieron en el infierno sus palabras.
Condenado al olvido del amor,
fue sentenciado, por aquel que hoy
esta a tu lado.
El poeta con un verso
hizo fascinar tu alma,
ese hombre con un beso
te hizo temblar y perder la calma.
Yo te sentía tan mía
que de perderte no temía,
abracé casi con legalidad tu cintura
más llegó aquel hombre cuya figura
Opaco en el acto mí caricia,
haciéndote probar una nueva delicia.
Te perdí sin enterarme,
te perdí en un día, en que no
habían podido derrotarme, el día
que sentía que de nadie dependía.
Mas cual augusto emperador
diste la orden para matar al gladiador,
dijiste su nombre y mi gloria
paso a formar parte de la historia,
ninguna de mis mas grandes victorias
pudo vencer a esa derrota.
Ahora estoy solo y loco,
escribiendo en el viento,
perdiéndome en el silencio,
desapareciendo lento, muy lento,
llorando, pensando, muriendo...
intente abandonar mi pasado;
ocultándome en la soledad,
llorando de rabia, llorando de verdad.
En cada lágrima mía
la vida entera se me iba,
mientras la tristeza me hacia compañía;
de a poco me resignaba, al rato, te codiciaba.
Ni un segundo he dejado de pensarte,
cada minuto es un látigo flagelante
y pensar en tu amante,
es pensar en que no supe amarte.
Sigo llorando y recordando,
sigo sufriendo, también escribiendo,
creo ya estar muerto pero aun siento;
mi amor sigue ahí integro, completo.
¡Destrozado y aniquilado por un mortal!
¡Vencido y acabado por un hombre de verdad!
¡Estúpido poeta! Intento salirse de su realidad,
intento amar, creyó en amar, eso para el fue fatal.
De nada valieron sus letras,
de nada sus poemas;
ardieron en el infierno sus palabras.
Condenado al olvido del amor,
fue sentenciado, por aquel que hoy
esta a tu lado.
El poeta con un verso
hizo fascinar tu alma,
ese hombre con un beso
te hizo temblar y perder la calma.
Yo te sentía tan mía
que de perderte no temía,
abracé casi con legalidad tu cintura
más llegó aquel hombre cuya figura
Opaco en el acto mí caricia,
haciéndote probar una nueva delicia.
Te perdí sin enterarme,
te perdí en un día, en que no
habían podido derrotarme, el día
que sentía que de nadie dependía.
Mas cual augusto emperador
diste la orden para matar al gladiador,
dijiste su nombre y mi gloria
paso a formar parte de la historia,
ninguna de mis mas grandes victorias
pudo vencer a esa derrota.
Ahora estoy solo y loco,
escribiendo en el viento,
perdiéndome en el silencio,
desapareciendo lento, muy lento,
llorando, pensando, muriendo...
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