Jorge Yanes
Poeta fiel al portal
Volvamos a hablar de carne,
y que toquen la melancólica melodía de la taberna
que mis manos ya están sucias,
y hoy estás ausente.
Susurro desarmonico del bajo
canto escurridizo
de obscuridad introvertida
notas arenosas de un acordeón de sombras.
Y que dancen las almas
que penan en mi cabeza.
Tras los cantares oxidados
se murmura el pecado
...lo sopla el viento.
Volvamos a gritar entre la noche
que se desviste entre los ojos de la sangre
...glóbulos suicidas en mi piel.
Susurro delirante del piano
gritar enloquecido entre la euforia negra
trazo polifónico de la obscuridad
cortes invisibles en la piel del silencio
Condenado a morir callado.
¡Hablemos otra vez de carne
que quiero volver a mis sombras!.
y que toquen la melancólica melodía de la taberna
que mis manos ya están sucias,
y hoy estás ausente.
Susurro desarmonico del bajo
canto escurridizo
de obscuridad introvertida
notas arenosas de un acordeón de sombras.
Y que dancen las almas
que penan en mi cabeza.
Tras los cantares oxidados
se murmura el pecado
...lo sopla el viento.
Volvamos a gritar entre la noche
que se desviste entre los ojos de la sangre
...glóbulos suicidas en mi piel.
Susurro delirante del piano
gritar enloquecido entre la euforia negra
trazo polifónico de la obscuridad
cortes invisibles en la piel del silencio
Condenado a morir callado.
¡Hablemos otra vez de carne
que quiero volver a mis sombras!.