Volver a la infancia
es un sueño lleno de gracia
que espero erróneamente con ansia.
Tal vez y la más dichosa oportunidad
que relevaría
totalmente mi alegría
en todos mis días.
Es agradable recordar que en la infancia
dormir, soñar, jugar y reír
en eso se acomplejaba vivir.
En donde la máxima molestia
remontaba a la hora de la ducha
y la responsabilidad más grande era comer
y mi madre para que las realizara tenía que iniciar una verdadera lucha.
Mirar el firmamento y echar andar la imaginación
y buscar en el algo no más que figuras
y no con desesperación
intentando buscar respuesta a las dudas.
Un error y/o travesura era parte del aprendizaje
y aunque habían veces en que se agotara la paciencia
todo lo compensaba la inocencia.
Irse en cualquier momento de viaje
a cualquier parte del mundo
llevando tan solo unos juguetes de equipaje
y cambiar de lugar si no nos agradaba en solo un segundo.
Para sorprender a los del entorno
sobraba y bastaba
con unos rayones en el cuaderno.
Nunca sentir soledad y dolor
pues un problema no era más que una palabra
que la gente grande mencionaba con temor
y conocer tan solo el lado bueno del amor.
Volver a la infancia es un sueño prohibido
en el que todos hemos vivido
y estando en ello, querer ser grande hemos pedido
y al hacerse realidad nuestra petición muchos nos hemos arrepentido
es un sueño lleno de gracia
que espero erróneamente con ansia.
Tal vez y la más dichosa oportunidad
que relevaría
totalmente mi alegría
en todos mis días.
Es agradable recordar que en la infancia
dormir, soñar, jugar y reír
en eso se acomplejaba vivir.
En donde la máxima molestia
remontaba a la hora de la ducha
y la responsabilidad más grande era comer
y mi madre para que las realizara tenía que iniciar una verdadera lucha.
Mirar el firmamento y echar andar la imaginación
y buscar en el algo no más que figuras
y no con desesperación
intentando buscar respuesta a las dudas.
Un error y/o travesura era parte del aprendizaje
y aunque habían veces en que se agotara la paciencia
todo lo compensaba la inocencia.
Irse en cualquier momento de viaje
a cualquier parte del mundo
llevando tan solo unos juguetes de equipaje
y cambiar de lugar si no nos agradaba en solo un segundo.
Para sorprender a los del entorno
sobraba y bastaba
con unos rayones en el cuaderno.
Nunca sentir soledad y dolor
pues un problema no era más que una palabra
que la gente grande mencionaba con temor
y conocer tan solo el lado bueno del amor.
Volver a la infancia es un sueño prohibido
en el que todos hemos vivido
y estando en ello, querer ser grande hemos pedido
y al hacerse realidad nuestra petición muchos nos hemos arrepentido