Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Hoy surca el deseo alado
un negro cielo entre cerros
hasta tocar tus cencerros
en su viaje desquiciado.
Observo ahora extasiado
lo que nunca pude ver
y en el oscuro placer
del apasionado juego
afortunado hallar luego
el manantial de tu ser.
Esta noche se han soltado
amarras de mis encierros,
del tiempo armónicos hierros
en tus manos se han quebrado.
Vive en tu cuerpo un pecado
que aún debo conocer
y hacer mi alma perecer
en el doloroso ruego
de arder muy lento en el fuego
donde volver a nacer.
un negro cielo entre cerros
hasta tocar tus cencerros
en su viaje desquiciado.
Observo ahora extasiado
lo que nunca pude ver
y en el oscuro placer
del apasionado juego
afortunado hallar luego
el manantial de tu ser.
Esta noche se han soltado
amarras de mis encierros,
del tiempo armónicos hierros
en tus manos se han quebrado.
Vive en tu cuerpo un pecado
que aún debo conocer
y hacer mi alma perecer
en el doloroso ruego
de arder muy lento en el fuego
donde volver a nacer.