P
Paloma Martin
Invitado
Borde de piedras, lecho de arena.
Agua quieta, que apenas se mece.
La luna es testigo,
la niebla es abrigo
para la niña
que se adormece en una cuna
de río...
De la Plata
parece provenir el fulgor
de la luz de una estrella,
que se mira en el
espejo de la carita de ella.
El río le canta arrullos
en el criollo de los suyos,
en español y en portugués
sobre esos tesoros que no ves.
Los que la Conquista le quitó
a la tierra
y el fuego después, le ofrendó
al agua.
Esas riquezas que oculta
a los corsarios
entre sus manos morenas
el gran estuario,
de agua dulce y arena.
He vuelto ya mujer, al suelo mío,
y vendré al anochecer hasta tí río.
Cuando se aquieten los pasos
que se agolpan, desde los confines
del mundo a pisar los adoquines,
de la Colonia Del Sacramento.
En ese justo momento,
volveré a que me respondas:
Cuando me duermo, ya lejos de tí
¿ eres tú río,
el dueño de las historias
que alguién me murmura
en los sueños?
PALOMA MARTIN
 
 
Agua quieta, que apenas se mece.
La luna es testigo,
la niebla es abrigo
para la niña
que se adormece en una cuna
de río...
De la Plata
parece provenir el fulgor
de la luz de una estrella,
que se mira en el
espejo de la carita de ella.
El río le canta arrullos
en el criollo de los suyos,
en español y en portugués
sobre esos tesoros que no ves.
Los que la Conquista le quitó
a la tierra
y el fuego después, le ofrendó
al agua.
Esas riquezas que oculta
a los corsarios
entre sus manos morenas
el gran estuario,
de agua dulce y arena.
He vuelto ya mujer, al suelo mío,
y vendré al anochecer hasta tí río.
Cuando se aquieten los pasos
que se agolpan, desde los confines
del mundo a pisar los adoquines,
de la Colonia Del Sacramento.
En ese justo momento,
volveré a que me respondas:
Cuando me duermo, ya lejos de tí
¿ eres tú río,
el dueño de las historias
que alguién me murmura
en los sueños?
PALOMA MARTIN