Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Reteniendo los cobrizos
jardines, escalonados.
cielo azul tranquilo,
floridos ponchos, su natural acento,
sostenidas bagualas, lamento;
de nuestra gente, perdonando el tiempo.
Susurros, vientos de espuma,
partiendo siempre a la una,
a refrescar tu frente
volverás lentamente.
El ave, no grita no llora,
como el alma ,oprimida y la sensibilidad herida,
el pecho de nuestra gente.
No des vuelta, la esquina,
corazón enamorado
lucharas con guantes de boxeo,
y lloras como niño ¡tanta riqueza escondida!...
Volverás de nuevo al mismo cielo,
pintado de hollín y en un aire, estacionado;
de tus palomas grises.
Beberás el rubio vaso de cerveza.
la espuma tal vez te pinte sus cabellos,
y la eterna sonrisa del Montserrat
en un hueco de soledad ¡eso sí es reírse!