Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Volverás…
y lo sé por algo que quizá ni yo mismo entiendo
y que no tiene una lógica para comprender cabalmente;
vendrás, quizá cuando te hayan destrozado por completo el corazón
o te hayan decepcionado lo suficiente como para voltear hacia mí.
Por eso vendrás…
me lo dijo ayer el viento frío que viene del futuro
y que como tú, regresó hacia a mí
y a la esquela de luz del recuerdo de nuestro amor.
Sé que volverás…
como vuelve inexorablemente el sol desde la oscuridad
y como ha regresado cotidianamente la luna desde el luminoso día;
así como tú has vuelto a mí en más de una ocasión.
Hoy sé que regresarás…
sin importar la lejanía de tu ilusión efímera;
sé que me recordarás desde tu otro universo,
y violarás el inefable adiós con cadenas que me impusiste.
Y no sé ni cómo ni cuándo…
pero mi vida otra vez interrumpirás;
quizá en forma de mensaje de texto,
como una desesperada llamada de auxilio,
tal vez en forma de error voluntario,
o con tu arma favorita: tu sonrisa.
Vas a regresar…
necesitada de todo lo que no pudieron darte,
aquí estarás;
por bondad o por maldad, parar amar o para matar,
pero regresarás a la vera de mi camino,
para una última mirada de amor hacia mí.
Nos volveremos a ver de frente…
y quizá me regales un beso
antes de inundarme de la frialdad de tu silencio;
volverás a hacerme sentir la humedad de tus pupilas
frente aquella vieja puerta
que dos veces me cerraste en las narices.
Un día traerás de regreso a mi vida
tus hermosos ojos verdes de niña;
los que he amado siempre,
aún tras de tu barrera invisible
que siempre nos separó.
Regresarás...
para querer deshojar calendarios juntos;
tal como ha regresado la dulce primavera o el otoño de hojas secas
o como vuelve él infalible eco que habita en la montaña…
Ya vendrás…
está escrito en el libro de mi vida…
es cuestión de tiempo y lo sé,
lo que no sé, es si cuando tú regreses,
yo todavía estaré…
y lo sé por algo que quizá ni yo mismo entiendo
y que no tiene una lógica para comprender cabalmente;
vendrás, quizá cuando te hayan destrozado por completo el corazón
o te hayan decepcionado lo suficiente como para voltear hacia mí.
Por eso vendrás…
me lo dijo ayer el viento frío que viene del futuro
y que como tú, regresó hacia a mí
y a la esquela de luz del recuerdo de nuestro amor.
Sé que volverás…
como vuelve inexorablemente el sol desde la oscuridad
y como ha regresado cotidianamente la luna desde el luminoso día;
así como tú has vuelto a mí en más de una ocasión.
Hoy sé que regresarás…
sin importar la lejanía de tu ilusión efímera;
sé que me recordarás desde tu otro universo,
y violarás el inefable adiós con cadenas que me impusiste.
Y no sé ni cómo ni cuándo…
pero mi vida otra vez interrumpirás;
quizá en forma de mensaje de texto,
como una desesperada llamada de auxilio,
tal vez en forma de error voluntario,
o con tu arma favorita: tu sonrisa.
Vas a regresar…
necesitada de todo lo que no pudieron darte,
aquí estarás;
por bondad o por maldad, parar amar o para matar,
pero regresarás a la vera de mi camino,
para una última mirada de amor hacia mí.
Nos volveremos a ver de frente…
y quizá me regales un beso
antes de inundarme de la frialdad de tu silencio;
volverás a hacerme sentir la humedad de tus pupilas
frente aquella vieja puerta
que dos veces me cerraste en las narices.
Un día traerás de regreso a mi vida
tus hermosos ojos verdes de niña;
los que he amado siempre,
aún tras de tu barrera invisible
que siempre nos separó.
Regresarás...
para querer deshojar calendarios juntos;
tal como ha regresado la dulce primavera o el otoño de hojas secas
o como vuelve él infalible eco que habita en la montaña…
Ya vendrás…
está escrito en el libro de mi vida…
es cuestión de tiempo y lo sé,
lo que no sé, es si cuando tú regreses,
yo todavía estaré…
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