José Luis Pérez
Poeta recién llegado
Volveremos como aquellos
que fuimos en el pasado
a buscar el mismo mundo
y el mismo camino amado.
Como en las tardes de enero
volveremos a mirarnos
nos verá nuestro destino
para siempre enamorados.
Será así como era entonces
que felices nos amábamos
que en la luz del alma mía
sólo encontraba tu amparo,
que sólo en tu alma veía
los magníficos ocasos
cómo en sueños te recuerdo
ahora que aún más te amo
nada tengo sin tenerte
tan sólo este amor intacto
que te amará hasta que muera
y que aún te está esperando.
¿Será que estoy tan lejano
del albor que dan tus sueños?
tan sólo sé que infinita
fue la razón de mis versos
si eres el son que aún palpita
aquí en mi costado izquierdo,
por siempre mi poesía,
mi musa y mi dulce beso,
mi todo a la vez, mi nada
mi lejano amor eterno.
¿Por qué escribo estas palabras?
porque te amo mucho y siento
que aún nos espera la vida
que algún día volveremos
al rosedal donde siempre
te diré cuánto te quiero,
a ver la plaza en diciembre
y el mar azul en enero,
volverá tu mano mía
a mi amor, lo sé, de nuevo.
Siento amarte eternamente
con infinita locura
¿será que estoy tan lejano
de tu radiante hermosura?
Mas quisiera que me vieras
cada noche al ver la luna
y soñarte aquí en mi pecho
con tus ojitos de lluvia.
Fuiste breve como un sueño
y hoy sólo mi alma te busca
y te encuentra en días tristes
santa, como la hermosura.
Nada de ti me ha dolido,
nada a mi amor lo perturba
pues tú a nada le haces daño
como siempre: tu alma cura.
Sólo sé que está esperando
mi soñar, tu voz profunda
y créeme, como te amo
así no te amarán nunca.
Yo no quiero que tú sufras
sabes que en ti he construido
toda ilusión absoluta
todo lo que hay de infinito,
mi destino, sólo tuyo
tus silencios, siempre míos
Siempre te seguiré amando
me guste o no, no decido:
sólo vemos los poetas
el sueño al que perseguimos
y todo lo que yo siento
es mucho más que un capricho.
Hágase tu voluntad
si es la del corazón mío
la eternidad para amarte
todo mi amor, mis suspiros
espero que así lo pienses
que no me eches al olvido
pues yo nací para amarte
y para amarte, yo vivo.
A mi dulce Daiana
que fuimos en el pasado
a buscar el mismo mundo
y el mismo camino amado.
Como en las tardes de enero
volveremos a mirarnos
nos verá nuestro destino
para siempre enamorados.
Será así como era entonces
que felices nos amábamos
que en la luz del alma mía
sólo encontraba tu amparo,
que sólo en tu alma veía
los magníficos ocasos
cómo en sueños te recuerdo
ahora que aún más te amo
nada tengo sin tenerte
tan sólo este amor intacto
que te amará hasta que muera
y que aún te está esperando.
¿Será que estoy tan lejano
del albor que dan tus sueños?
tan sólo sé que infinita
fue la razón de mis versos
si eres el son que aún palpita
aquí en mi costado izquierdo,
por siempre mi poesía,
mi musa y mi dulce beso,
mi todo a la vez, mi nada
mi lejano amor eterno.
¿Por qué escribo estas palabras?
porque te amo mucho y siento
que aún nos espera la vida
que algún día volveremos
al rosedal donde siempre
te diré cuánto te quiero,
a ver la plaza en diciembre
y el mar azul en enero,
volverá tu mano mía
a mi amor, lo sé, de nuevo.
Siento amarte eternamente
con infinita locura
¿será que estoy tan lejano
de tu radiante hermosura?
Mas quisiera que me vieras
cada noche al ver la luna
y soñarte aquí en mi pecho
con tus ojitos de lluvia.
Fuiste breve como un sueño
y hoy sólo mi alma te busca
y te encuentra en días tristes
santa, como la hermosura.
Nada de ti me ha dolido,
nada a mi amor lo perturba
pues tú a nada le haces daño
como siempre: tu alma cura.
Sólo sé que está esperando
mi soñar, tu voz profunda
y créeme, como te amo
así no te amarán nunca.
Yo no quiero que tú sufras
sabes que en ti he construido
toda ilusión absoluta
todo lo que hay de infinito,
mi destino, sólo tuyo
tus silencios, siempre míos
Siempre te seguiré amando
me guste o no, no decido:
sólo vemos los poetas
el sueño al que perseguimos
y todo lo que yo siento
es mucho más que un capricho.
Hágase tu voluntad
si es la del corazón mío
la eternidad para amarte
todo mi amor, mis suspiros
espero que así lo pienses
que no me eches al olvido
pues yo nací para amarte
y para amarte, yo vivo.
A mi dulce Daiana