Como quien se metió en el horno, buscando el pan…
o como ese náufrago, agarrado a las sombras…
como los trovadores peludos,
y las hogueras peludas del puerto;
los trances grises,
los redobles de esqueletos…
las embarcaciones inmaculadas de su rostro…
y esos horizontes, que hablan con la Luna;
esos puentes de luces, garabateando el pasado…
los puentes creados en nuestras manos;
nosotros, despistados por las calles, con las aves…
con las lagartijas melodiosas, las lagartijas sensuales;
las mariposas fieles, y los grillos trabajadores…
disfrutar esto, para soportar lo otro…
los semáforos en la piel del sueño;
esas canciones, repletas de ecos del mundo…
las profundidades, de lo que siento por ti…
ese pecado, que ya está pagado, la vorágine del pecado…
los vuelos por aquellas lejanías sin freno…
y nuestro corazón, que decide resistir; la resistencia a colores…
o como ese náufrago, agarrado a las sombras…
como los trovadores peludos,
y las hogueras peludas del puerto;
los trances grises,
los redobles de esqueletos…
las embarcaciones inmaculadas de su rostro…
y esos horizontes, que hablan con la Luna;
esos puentes de luces, garabateando el pasado…
los puentes creados en nuestras manos;
nosotros, despistados por las calles, con las aves…
con las lagartijas melodiosas, las lagartijas sensuales;
las mariposas fieles, y los grillos trabajadores…
disfrutar esto, para soportar lo otro…
los semáforos en la piel del sueño;
esas canciones, repletas de ecos del mundo…
las profundidades, de lo que siento por ti…
ese pecado, que ya está pagado, la vorágine del pecado…
los vuelos por aquellas lejanías sin freno…
y nuestro corazón, que decide resistir; la resistencia a colores…