Ermenegildo Tiraboschi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay recámaras mudas,
llenas de gritos inaudibles.
De muslos quietos,
culto a lo intacto del desuso
y al temor de escribirles
su verdad con tinta de yemas.
Ya es tarde.
Cada noche, en la hora repetida, siempre es tarde.
El miedo es colector de arañas en la carne.
Hay recuerdos de un deseo en sus capullos,
y se inmola cada noche
como un rito pagano.
Te miro y sigues transparente,
como un hueco inmortal.
llenas de gritos inaudibles.
De muslos quietos,
culto a lo intacto del desuso
y al temor de escribirles
su verdad con tinta de yemas.
Ya es tarde.
Cada noche, en la hora repetida, siempre es tarde.
El miedo es colector de arañas en la carne.
Hay recuerdos de un deseo en sus capullos,
y se inmola cada noche
como un rito pagano.
Te miro y sigues transparente,
como un hueco inmortal.
Nota: Me preguntaba como ella, con su estilo a veces punzante y oscuro, describiría una relación moribunda. Ha salido esto.
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