Vos ya sabés amor, la savia duerme
donde los pájaros refugian
la tarde de unas luces que la tristeza abre
suavemente, contra el aire.
No se mueve su plumaje al reposo que señala el horizonte
bajo el filtro esmaltado
de la noche
en señal convenida del silencio.
Vos ya sabés amor, no se oye su secreto deslizado
entre dos ramas,
andás, por el rapto en la espesura de la piel,
que se duele en lo más profundo de los troncos
sobre un lecho de raíces,
y sin embargo, una luz sobre el hambre de la lluvia
penetra en el interior de la hierba y la hojarasca,
nuevamente,
sin que exista un todo o nada, brillás en la memoria del agua
que precinte la frontera de la sed en cada filtro
terroso de la tierra.
Vos ya sabés amor, a los pájaros les gusta que los mires,
cuando libres, comen del aroma callado de las flores
en el hueco que alienta los sueños,
la ternura de tus manos.
Y a mi, sentir tu naturaleza de jilguero, que alzás,
en vuelo albino por mi boca.
donde los pájaros refugian
la tarde de unas luces que la tristeza abre
suavemente, contra el aire.
No se mueve su plumaje al reposo que señala el horizonte
bajo el filtro esmaltado
de la noche
en señal convenida del silencio.
Vos ya sabés amor, no se oye su secreto deslizado
entre dos ramas,
andás, por el rapto en la espesura de la piel,
que se duele en lo más profundo de los troncos
sobre un lecho de raíces,
y sin embargo, una luz sobre el hambre de la lluvia
penetra en el interior de la hierba y la hojarasca,
nuevamente,
sin que exista un todo o nada, brillás en la memoria del agua
que precinte la frontera de la sed en cada filtro
terroso de la tierra.
Vos ya sabés amor, a los pájaros les gusta que los mires,
cuando libres, comen del aroma callado de las flores
en el hueco que alienta los sueños,
la ternura de tus manos.
Y a mi, sentir tu naturaleza de jilguero, que alzás,
en vuelo albino por mi boca.
::::