alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Era un hombre bueno, tranquilo
allí a la orilla de la playa
mirando sin mirar a nada
sin darse cuenta lloraba
Las olas rompían contra las rocas
el viento silbaba con gran estruendo
y alguna gaviota un poco loca
a la fuerza del viento se enfrentaba
Era un hombre entrado en años
su pelo ya pintaba algunas canas
su corazón partido por el daño
ya no vería un nuevo mañana
Venía del cementerio, de aquella tumba fría
su mujer que tanto amaba, allí el dejaba
ya nunca más junto a el estaría
la locura en su alma ya entraba
Paso a paso fue adentrándose en el mar
se daba cuenta más no le importaba
iba de nuevo a reunirse con su amada
el mar en silencio al hombre arrastraba
allí a la orilla de la playa
mirando sin mirar a nada
sin darse cuenta lloraba
Las olas rompían contra las rocas
el viento silbaba con gran estruendo
y alguna gaviota un poco loca
a la fuerza del viento se enfrentaba
Era un hombre entrado en años
su pelo ya pintaba algunas canas
su corazón partido por el daño
ya no vería un nuevo mañana
Venía del cementerio, de aquella tumba fría
su mujer que tanto amaba, allí el dejaba
ya nunca más junto a el estaría
la locura en su alma ya entraba
Paso a paso fue adentrándose en el mar
se daba cuenta más no le importaba
iba de nuevo a reunirse con su amada
el mar en silencio al hombre arrastraba