y dejarme con mi impotencia
de caja para encerrar la luz
fantástica entre mis dedos de piedra
De tus poemas, Jorge, siempre se sonsaca una cosa y es la ganas de retomar la pluma y reescribir como a continuación de tu poema otro que se empate con el tuyo a devolver versos, porque provocas la lírica y el nacimiento de ella.
En este poema provocas también la plena inquietud, el desafuero, el descontrol y la magnitud inmensa que no es capaz ni de aproximar con los números o con los brazos extensos aquel que espera y, por tanto, su título rompe con toda la secuencia de esa función desde esas letras capitulares y pasa del prólogo y la trama al desenlace deseado... voy a buscarte... enorme; abrazos