Amado De Henares
Poeta recién llegado
Te deseé tanto esta madrugada,
que dejando ordenarse a las palabras,
te susurré mis ternuras al oído;
mientras tú ignorabas somnolienta,
el inmenso placer de tenerte entre mis brazos.
Sin darme cuenta habían partido,
las sicalípticas caricias de mis manos
hacia las formas convexas de tu cuerpo,
y paso a paso mi deseo creció tanto,
transformando así mi amor en obsesión;
como nunca antes anhelé fervientemente,
derramar el elixir de mi vida,
en la tibia y recóndita ternura de tu encanto.
Vi hasta temor en tus ojos medio dormidos,
y pude adivinar que deseaste mi éxtasis
sabiendo que detrás siempre viene la quietud.
He pensado por eso que temporalmente,
-sólo temporalmente- voy a dejar de quererte,
para que no te hastíes de mi amor.
que dejando ordenarse a las palabras,
te susurré mis ternuras al oído;
mientras tú ignorabas somnolienta,
el inmenso placer de tenerte entre mis brazos.
Sin darme cuenta habían partido,
las sicalípticas caricias de mis manos
hacia las formas convexas de tu cuerpo,
y paso a paso mi deseo creció tanto,
transformando así mi amor en obsesión;
como nunca antes anhelé fervientemente,
derramar el elixir de mi vida,
en la tibia y recóndita ternura de tu encanto.
Vi hasta temor en tus ojos medio dormidos,
y pude adivinar que deseaste mi éxtasis
sabiendo que detrás siempre viene la quietud.
He pensado por eso que temporalmente,
-sólo temporalmente- voy a dejar de quererte,
para que no te hastíes de mi amor.
Última edición: