José María Arévalo
Poeta recién llegado
Voy a entrar en tus sueños.
Esta noche no dormiré, y entrare en tus sueños,
para sentarme en la silla que dejas sola, cuando
tus miedos te agobian y la soledad te espanta.
Me sentare ahí, para acompañarte y hacerte ver la alegría,
y entre los tenues lienzos del sueño te veré sonreír
sin límites, dejaras a tu alma salir para amar sin temor.
Pero sobre todo, para poder admirar tu esencia guardada.
Esa que se esconde detrás de la tristeza que embarga
tu espíritu. Sin embargo buscare en tu mirada esa llama
que aun sin flama, encendida aguarda, por las caricias
que a borbotones se derraman, entre las manos calladas.
Y en silencio nocturnal, en la noche callada de la luna
confidente casi olvidad, entrare en tus sueños, para
hacerte la prenda amada y más bella flor encantada.
Esta noche no dormiré, y entrare en tus sueños,
para sentarme en la silla que dejas sola, cuando
tus miedos te agobian y la soledad te espanta.
Me sentare ahí, para acompañarte y hacerte ver la alegría,
y entre los tenues lienzos del sueño te veré sonreír
sin límites, dejaras a tu alma salir para amar sin temor.
Pero sobre todo, para poder admirar tu esencia guardada.
Esa que se esconde detrás de la tristeza que embarga
tu espíritu. Sin embargo buscare en tu mirada esa llama
que aun sin flama, encendida aguarda, por las caricias
que a borbotones se derraman, entre las manos calladas.
Y en silencio nocturnal, en la noche callada de la luna
confidente casi olvidad, entrare en tus sueños, para
hacerte la prenda amada y más bella flor encantada.