jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
todo el día pienso en aurora
y cuando no estoy despierto sueño con ella
que voy a su casa y pido su mano
que su madre se me queda viendo fíjamente
que de pronto estalla en carcajadas
¡su mano, cabrón, sí, por supuesto!
ese cuento ve y cuéntaselo a tu chingada madre
porque tú lo que quieres no es su mano, perro del mal
¡tu lo que quieres es su coño!
y poder tenerla en tu cama cada noche
y poder quitarle las bragas a tu antojo
y abrir sus delicadas piernitas lo más que se pueda
y colocar encima de la inocente niña tu enorme corpachón
aplastarla contra el colchón como si fuera una cucaracha
y clavarle esa inmunda cosa que te cuelga entre los huevos
tú lo que quieres es despedazar a la pobre vírgen
y vienes a poner tu cara de pendejo para ver si pega
vestido con ese trajecito alquilado que te aprieta de los huevos
y en la mano esas flores que seguro te robaste de un jardín
pero conmigo te chingas, cabrón
sobre mi cadáver te la llevas de esta casa
¡y si tanta falta crees que te hace una mujer
ve y pídele entonces su mano a tu puta madre!
-¿entonces cuándo irás a pedir mi mano por fin, villa?
-ya pronto, aurorita, ya pronto...
y cuando no estoy despierto sueño con ella
que voy a su casa y pido su mano
que su madre se me queda viendo fíjamente
que de pronto estalla en carcajadas
¡su mano, cabrón, sí, por supuesto!
ese cuento ve y cuéntaselo a tu chingada madre
porque tú lo que quieres no es su mano, perro del mal
¡tu lo que quieres es su coño!
y poder tenerla en tu cama cada noche
y poder quitarle las bragas a tu antojo
y abrir sus delicadas piernitas lo más que se pueda
y colocar encima de la inocente niña tu enorme corpachón
aplastarla contra el colchón como si fuera una cucaracha
y clavarle esa inmunda cosa que te cuelga entre los huevos
tú lo que quieres es despedazar a la pobre vírgen
y vienes a poner tu cara de pendejo para ver si pega
vestido con ese trajecito alquilado que te aprieta de los huevos
y en la mano esas flores que seguro te robaste de un jardín
pero conmigo te chingas, cabrón
sobre mi cadáver te la llevas de esta casa
¡y si tanta falta crees que te hace una mujer
ve y pídele entonces su mano a tu puta madre!
-¿entonces cuándo irás a pedir mi mano por fin, villa?
-ya pronto, aurorita, ya pronto...