voy a tener que matarte, mi vida

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

aurora vino a media tarde

dijo que quería hablar conmigo
subimos a su coche y fuimos a comprar cerveza
después bajamos a la playa
había poca gente y el sol tenía un brillo anaranjado
la brisa era suave como un sueño malva
nos sentamos en la arena a unos metros del agua
aurora me miraba a los ojos
había en ellos esa luz lejana y desvaída
como si allá dentro de su cabeza hubiera una noche con estrellas
abrimos las primeras cervezas
yo me mantenía en silencio pensando
que mientras no hablara existiría la posibilidad
de que aquel instante perfecto se prolongara indefinidamente
"quiero que terminemos"
le di un trago a mi cerveza
miré por encima de la cabeza de aurora
la brisa jugueteaba con su pelo

a lo lejos había unas cuantas nubes grises
pensé que no era bonita
que su nariz estaba ligeramente desviada
que aún sin su problema de acné era una mujer francamente fea
una mujer de la que yo estaba enamorado
una mujer que ya no quería estar conmigo
"ya no me busques, por favor, entiéndelo
no quiero portarme grosera contigo"
tampoco sus labios tenían nada de especial
eran delgados y un tanto asimétricos
un par de líneas casi desprovistas de color
besarlos era como besar la ranura de una alcancía
pero yo estaba enamorado de ella
y podía pasarme noches enteras besándola en mi imaginación
unos labios desabridos y amorfos
una mujercita fea y sin gracia
ni siquiera para tomarse una cerveza tenía estilo
acercaba la lata a su boca y succionaba alrededor del orificio
además nunca se tomaba más de un par de tragos
tenía miedo de que el alcohol la hiciera perder el control
tenía miedo de sentirse excitada sexualmente
miedo de sentir ganas de que le metieran un buen pedazo de verga
"debes entender que ya estás excluido de mi vida"
así de claro me lo dijo
así me acabó dando el último empujón hacia el abismo
luego se levantó y sacudió la arena de su falda
su olor vaginal activó la zona límbica de mi cerebro
atardecía
alargué un brazo y agarré su falda
metí el otro brazo por debajo
en el periódico dijeron que sus bragas probablemente
se habrían perdido en el mar al ser arrastradas por alguna ola
también dijeron que me encontraron llorando
tumbado a un lado de su cuerpo inerte
y que en los años venideros
tendré mucho tiempo para escribir poesía



 
Eres la ostia Villa, tus historias tienen un fiel reflejo en mi persona. Vuelvete a enamorar y si te dejan te vuelves a enamorar, y así hasta el final de tus días, por lo menos disfruta lo que tengas entre manos. Me cuesta comprender que te dejen, pero si es así, algo haces que no es lo correcto.Tal vez te enamores de amores imposibles que duran dos polvos y un orgasmo.Un saludo, genio.
 

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