ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Recorde las alcayotas del huerto de mis abuelos; los tomates rojos como la sangre coagulada; el parrón viejo y seco, cumpliendo años y años, sus uvas verdes ácidas; todo esa flora que vive en el patio de mis abuelos me parecía tan extraña esta vez.
La realidad se burla de nosotros.
Lo sabes cuando de pronto puedes ver la mano que esta tecleando el código fuente, los comandos que te llevaron a pensar: ¿LA ReAlidAd se burlA de mi?
Pensar.
¿Pensar? Como decía: el patio de mis abuelos, me recibió con algunas plantas nuevas, extraños arboles, bizarros frutos.
Quería una alcayota, busque pero no quedaba ni una.En su lugar un bonsai de un metro. con un tronco rugoso, de donde salían kiwis aterciopelados, hojas peludas.
Me atreví a tocarlo, sentí como ronroneo.
Volveré otro día me dije asustado.
La realidad se burla de nosotros.
Lo sabes cuando de pronto puedes ver la mano que esta tecleando el código fuente, los comandos que te llevaron a pensar: ¿LA ReAlidAd se burlA de mi?
Pensar.
¿Pensar? Como decía: el patio de mis abuelos, me recibió con algunas plantas nuevas, extraños arboles, bizarros frutos.
Quería una alcayota, busque pero no quedaba ni una.En su lugar un bonsai de un metro. con un tronco rugoso, de donde salían kiwis aterciopelados, hojas peludas.
Me atreví a tocarlo, sentí como ronroneo.
Volveré otro día me dije asustado.