Tu corazón una promesa única,
sobreviviendo totalmente al dolor,
puedes creerlo -para no creer-,
¿que hace poco eras una renuncia?
Pincharon siempre el aire tus espinas,
excepto cuando el buscándote repetidamente,
había sólo un tono en la voz,
todo era paz en tu presencia.
Nuestra casa era el mundo entero,
tiempo lento de la eternidad;
experiencia, más que eso,
inclemencia cruel,
que aflige aquél que transfiere el sentimiento
intensamente, que quema,
en el desierto de una ausencia larga.
He dado la vuelta a la vida,
iré al río en busca del
agua sin los peces de colores,
y recogeré los enojos
que fueron dejados dentro de la corriente.
Y volverás al desahogo del sol,
al calor de la vida de mi cuerpo,
te adaptarás a la medida de mi alma,
hice todos los juramentos,
para tener tu corazón en mí corazón,
totalmente, solamente.