LuKaS
L'enfant terrible
Muero,
en la calma de mi abrigo;
veo hojas caer... oigo sonidos.
Mi mente ha suspendido
su ingenuo parecer.
Latidos.
Corazón afligido,
no te dejes romper!
Inunda mi alma la calma,
que siempre presente, aunque amarga,
suspira y me dice que la deje ser...
nada tiene ella que ver contigo,
príncipe mendigo sin menester.
Sofoca mi cuerpo, agita mi latir,
expulsa desgarros de historias pasadas,
cuentos que jamás van a volver...
ni aunque el tiempo vuelva conmigo en él.
Tan erróneo fue mi parecer?
tanto yo me he confundido,
tanto hube de temer
que si bien inofensivo,
fui cauteloso y esquivo,
y nunca di el brazo a torcer?
Ahora en vez de derramar felicidad,
mi propias lágrimas he de padecer.
Pero entonces dime, encanto mío:
que debo hacer?
Entrego mi vida ante ti y sin testigos,
o me dejo fallecer?
Hoy voy a morir de nuevo;
pero por última vez...
Espero volver a nacer contigo,
y nos dejen estar juntos esta vez...
Mi lápiz se ha afligido,
mi pulso será testigo de esta brutal confesión:
puedo creer ser un dios altivo,
pero siempre seré un esclavo bajo tu piel.
en la calma de mi abrigo;
veo hojas caer... oigo sonidos.
Mi mente ha suspendido
su ingenuo parecer.
Latidos.
Corazón afligido,
no te dejes romper!
Inunda mi alma la calma,
que siempre presente, aunque amarga,
suspira y me dice que la deje ser...
nada tiene ella que ver contigo,
príncipe mendigo sin menester.
Sofoca mi cuerpo, agita mi latir,
expulsa desgarros de historias pasadas,
cuentos que jamás van a volver...
ni aunque el tiempo vuelva conmigo en él.
Tan erróneo fue mi parecer?
tanto yo me he confundido,
tanto hube de temer
que si bien inofensivo,
fui cauteloso y esquivo,
y nunca di el brazo a torcer?
Ahora en vez de derramar felicidad,
mi propias lágrimas he de padecer.
Pero entonces dime, encanto mío:
que debo hacer?
Entrego mi vida ante ti y sin testigos,
o me dejo fallecer?
Hoy voy a morir de nuevo;
pero por última vez...
Espero volver a nacer contigo,
y nos dejen estar juntos esta vez...
Mi lápiz se ha afligido,
mi pulso será testigo de esta brutal confesión:
puedo creer ser un dios altivo,
pero siempre seré un esclavo bajo tu piel.
Última edición: