VUELVE EL AMOR
Mi sangre nace
De las húmedas entrañas de tu pecho.
De la tierra hasta el techo del cielo
Yo te amo, y mi alma renace en tu corazón
Cual mustios pastos con las primeras lluvias
Mi ausencia ahora se llena de tu presencia.
El silencio se llena de tu voz. La noche es blanca,
Y está ausente la soledad que se fue por el horizonte misterioso.
El viento que ayer iba aullando,
Ahora silba canciones en los valles.
El desnudo otoño se hizo primavera.
¡Qué bonito se hace la vida cuando el amor vuelve al prado!
Están tristes las tristezas;
Y cada segundo, cada palpitar se alegra
Habló el silencio con tu melodiosa voz,
Y vuelven los cerezos a frutecer en mi huerto.
Surge el amor de la nada, surges del desierto
Pero surges como dunas con el viento en la arena.
Te quiero mujer, ahora más que nunca te amo;
Se pintan de madrugada mis pupilas.
Y en cada hoja, cada gota de rocío endulza a miel la alborada.
Vuelvo a creer en el sol,
Vuelvo a mirar el azul del cielo,
Y vuelve a crecer el amor en el descampado
Como un árbol de lúcidas hojas y fuertes tallos.
Todo de ti me atrae,
Como al clavo el imán.
Todo de ti me gusta,
Como a las mariposas la flor.
Y este corazón, roído de desgracias y traiciones,
Vuelve a creer en los jarabes de tus labios de almendra.
Y esta poesía vuelve a florecer versos blancos
al borde de la madrugada de tu ojos.
Mi sangre nace
De las húmedas entrañas de tu pecho.
De la tierra hasta el techo del cielo
Yo te amo, y mi alma renace en tu corazón
Cual mustios pastos con las primeras lluvias
Mi ausencia ahora se llena de tu presencia.
El silencio se llena de tu voz. La noche es blanca,
Y está ausente la soledad que se fue por el horizonte misterioso.
El viento que ayer iba aullando,
Ahora silba canciones en los valles.
El desnudo otoño se hizo primavera.
¡Qué bonito se hace la vida cuando el amor vuelve al prado!
Están tristes las tristezas;
Y cada segundo, cada palpitar se alegra
Habló el silencio con tu melodiosa voz,
Y vuelven los cerezos a frutecer en mi huerto.
Surge el amor de la nada, surges del desierto
Pero surges como dunas con el viento en la arena.
Te quiero mujer, ahora más que nunca te amo;
Se pintan de madrugada mis pupilas.
Y en cada hoja, cada gota de rocío endulza a miel la alborada.
Vuelvo a creer en el sol,
Vuelvo a mirar el azul del cielo,
Y vuelve a crecer el amor en el descampado
Como un árbol de lúcidas hojas y fuertes tallos.
Todo de ti me atrae,
Como al clavo el imán.
Todo de ti me gusta,
Como a las mariposas la flor.
Y este corazón, roído de desgracias y traiciones,
Vuelve a creer en los jarabes de tus labios de almendra.
Y esta poesía vuelve a florecer versos blancos
al borde de la madrugada de tu ojos.